imagotipo

La hora cuchicuchesca, la hora ya vas que chutas ha llegado

  • La moviola/ Gerardo Gil

La hora cuchicuchesca, la hora ya vas que chutas, se ven Los ilusionistas 2 (Jon M. Chu, Estados unidos, 2016) porque la película, secuela del filme homónimo de 2013, resulta más efectista y tramposa. Incluso autoparódica al forzar una buena idea y convertirla en franquicia cinematográfica.

En primer lugar resulta autoparódica porque su juego, su truco vaya, es la metaficción forzada: Pretender que se reúne en el imaginario público con el elenco del filme, a una suerte de rat pack pero para las generaciones que oscilan entre la X y los millennials. El resultado tan solo una cita, un referente de lo que pretende ser y nunca alcanza.

Es obvio que no vemos en pantalla ni un acercamiento a aquel famoso grupo de patanes: Dean Martin, Joey Bishop, Peter Lawford y Sammy Davis Jr., comandados por Frank Sinatra, lo que tenemos es a populares actores del momento haciendo esfuerzos sobrehumanos por caer bien: Mark Ruffalo, Jesse Eisenberg, Woody Harrelson, a la que se les une Lizzy Caplan, además de Daniel Radcliffe con todo y broma de Harry Potter en medio de la película. Cubiertos por actores de indiscutible talla como Michael Cane y Morgan Freeman.

La idea de los realizadores es “filmemos una película que nos recuerde al rat pack, hagamos una rat pack movie”. Y en lo que compete a esta parta ahí se queda.

Pero los Ilusionistas 2 carece también de agilidad narrativa ya que enreda de manera innecesaria una trama más bien sencilla: Los cuatro jinetes se proponen desenmascarar a un magnate de la tecnología que se dedica a vender datos personales de sus clientes y detrás de todo esto se encuentra Walter (Daniel Radcliffe), un junior bobón que quiere quedar bien con su padre, Arthur (MicahelCane).

Aunado a que regresa para cobrar venganza Thaddeus (Morgan Freeman) el resentido reportero de la entrega pasada. Para llegar a este punto, fácil el filme se toma cuarenta minutos.

Llena de vueltas de tuercas innecesarias para establecer los puntos fundamentales de la trama, la película por momentos se siente lenta con todo y puentes narrativos de relleno en la forma de la representación de trucos de magia, que ahora se sostienen con efectos especiales. Por cierto que a pesar de jugar a ser aunque sea de manera forzada una suerte de rat pack, nunca hay un romance establecido de manera clara entre cualquiera de Los cuatro jinetes y su nuevo miembro, la forzadamente burlona Lula (Lizzy Caplan), quien se les une para equilibrar al grupo con una presencia femenina (hay que ser políticamente correctos). En resumidas cuentas; el encanto de una buena idea, la magia se ha
perdido.

En corto

Como sea es mérito el de Kevin Costner, su carrera va en picada pero él ha sido constante en ese punto. Ahora llega a la cartelera Mente implacable (Ariel Vromen,2016) con un sólido elenco hay que reconocer: Gary Oldman, Tommy Lee Jones, Gal Gadot (Próxima a convertirse en Wonder Woman). El filme es sobre un criminal -Costner- al que le es trasplantado el cerebro de un policía fallecido para recuperar información que de no tenerla pone en peligro a la humanidad. Y uno se pregunta ante las inconsistencias del guion ¿No se podrá hacer esta operación a uno que otro guionista hollywoodense?

Es el tipo de película que se proyecta con regular éxito en Hollywood, La Raza y varios más.