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La hora de la “izquierda venezolana” / Rosamaría Villarello Reza

  • Rosamaría Villarello

Un sentido recuerdo para la gran bailarina Gloria Contreras
No es lo mismo Chávez que Maduro, lo que se ha venido repitiendo desde que el expresidente falleció en 2013. Sin embargo, las elecciones legislativas para la Asamblea Nacional de Venezuela hubiesen tenido un desenlace similar al ocurrido el domingo, con uno o con otro.

El chavismo subsistía por la presencia inmaterial del líder bolivariano, lo cual no fue suficiente para que su heredero político quisiese mantener el modelo ya agotado de una “izquierda” que no ha tenido la capacidad de darle a la mayoría de los venezolanos los mínimos de  bienestar; situación que se ha agudizado en los últimos meses.

Tras 16 años de generar expectativas no cumplidas, sino agravadas, por primera vez la oposición al oficialismo obtiene un triunfo rotundo lo que permitirá, como los números lo siguen confirmando, que la alianza Mesa de la Unidad Democrática, tenga ya una mayoría absoluta dentro de los 167 escaños. El excandidato presidencial Henrique Capriles señala que han ganado por lo menos 112.

Asistió a las urnas casi el 75 por ciento del padrón, según el Consejo Nacional Electoral, lo que para unos comicios parlamentarios sienta el precedente de lo que puede venir en una próxima elección presidencial en el que se pone en juego la permanencia de Nicolás Maduro.

Si el factor económico fue el fundamental para que así sucedieran las cosas, la permanente violación a los derechos políticos como el encarcelamiento de dirigentes como Leopoldo López y la persecución e inclusive muerte de seguidores de la oposición, son los hechos que han causado esta respuesta del amplio electorado que acudió a votar.

Los ojos de muchas partes del mundo han estado puestos en los acontecimientos que se han suscitado en Venezuela, por lo que de ahí se entienda la aparente aceptación de los resultados adversos del Presidente, al hablar éste de la “democracia” y del “clima de paz” que se vivió en esta jornada electoral. Lo que viene no se puede predecir, pero los tiempos seguirán siendo difíciles para los cambios que se esperan en un país que no ha podido salir adelante con los Gobiernos populistas que lo han dirigido a una situación insostenible. Por lo pronto y hay que congratularse por ello, es que se podrá dar amnistía a los presos políticos.

Además, Maduro se está quedando sin apoyo como en Argentina, ante el triunfo de Macri, quien se había comprometido a pedir su expulsión del Mercosur. A Maduro le quedan como aliados todavía incondicionales Bolivia y Ecuador, pues Brasil ha tomado ya distancia ante sus propios problemas internos. Mantiene a Cuba y a Nicaragua, países aliados que tampoco le aseguran en el actual contexto un ambiente propicio para su permanencia en el poder.

El péndulo en Latinoamérica se está moviendo una vez más y lo que hasta hace poco se veía como la “izquierdización” del subcontinente, hoy vuelve a ponerse en entredicho. Las lecciones habrá que tomarlas en cuenta en los procesos por venir en el resto de la región.