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La hora de rendir cuentas / Claudia S. Corichi García

  • Claudia Corichi

En este último trimestre de 2015, las transiciones gubernamentales a nivel municipal y en al menos nueve gobiernos estatales tendrán lugar luego de un año electoral intenso e interesante. Sin embargo, estos últimos meses son por igual, la antesala para un 2016 en el que se renovarán 12 gubernaturas, lo que deja poco más de 20 administraciones estatales que habrán de rendir cuentas y ser evaluadas en los términos de sus actos y gestiones en las urnas, pero también respecto a sus obligaciones de transparencia y a su fiscalización.

La revisión de los gobiernos estatales se ha vuelto un tema incluso de dimensiones trasnacionales, tal es el caso de las administraciones de los exgobernadores de Tamaulipas, Tomás Yarrington y Eugenio Hernández, de quienes fuera solicitada nuevamente la extradición hace apenas hace unos días por congresistas federales estadunidenses, esto, por estar involucrados en empresas criminales dedicadas al lavado de dinero.

De los gobernadores salientes destacan algunos. Padres en Sonora por ejemplo, es ya uno de los primeros bajo la lupa, sobre todo por el significado que habrá de tener para el gobierno de Pavlovich, llevar ante tribunales al gobierno panista saliente ante la mala imagen generada a partir de los problemas suscitados por la construcción del Acueducto Sonora.

Por su parte, el exgobernador Toranzo en San Luis, habrá de dar cuentas toda vez que bajo su administración la entidad se convirtió en la más corrupta de todo el país, a lo que la administración entrante ha respondido con el anuncio de la creación del Sistema Estatal Anticorrupción, y de la Fiscalía Anticorrupción, queda en el aire si el gobierno de Carreras llegará hasta las últimas consecuencias toda vez que ambos son del mismo partido.

En la misma situación estará el gobierno saliente de Rodrigo Medina de la Cruz en Nuevo León, pues desde hace varios años la ciudadanía neoleonesa ha indicado su malestar ante las terribles gestiones, que tradujeron el hartazgo en un arrasador triunfo para un candidato ciudadano como gobernador, y a la solicitud de juicio político para Medina.

Del próximo año destacará la salida de gobernadores como el de Zacatecas o el de Veracruz. El primero, el del priísta Miguel Alonso por haber generado constantes escándalos de corrupción de los que destacan no solo millonarios desvíos de recursos en obras, sino un hartazgo ciudadano ante despilfarro y mal gobierno que lo llevó a entregar su quinto Informe de Gobierno en medio de gritos de “corrupción” en voz de prácticamente todos los diputados de oposición en la entidad.

En Veracruz, la gestión de Javier Duarte sin duda será evaluada por su intensa violencia en la entidad, pero sobretodo por los asesinatos de periodistas de los que destacan el de Rubén Espinoza, quien falleciera desplazado a causa de la persecución política duartista, en la colonia Narvarte en el DF, hace un par de semanas.

En los últimos años, los medios alternativos de comunicación, y herramientas como las redes sociales, aunadas a una mayor participación ciudadana han impedido que escándalos como el de la Casa Blanca presidencial pasen desapercibidos. Sin embargo, en total contraste ha sido la oportunidad para evidenciar la actuación del secretario del Función Pública quien es juez, y parte, lo que hace urgente la demanda por hacer realmente autónomo su funcionamiento, desde la designación de su titular.

Por ahora, las instancias de fiscalización y vigilancia tienen en su cancha la mayor responsabilidad. Sin embargo, para superar el terreno del revanchismo político, la ciudadanía deberá involucrase realmente en estos procesos de rendición de cuentas, pues de su participación dependerá que trascienda a ámbitos concretos, como su impacto en la calidad de sus vidas y en la democracia del país.