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La importancia de vestir bien

  • María Esther Estrada

por Ma. Esther Estrada M.A., Corresponsal

Toma el llavero abuelita y enséñame tu ropero, con cosas maravillosas y tan hermosas que guardas tú…

Mi abuelita fue una mujer bonita y distinguida. Me encanta verla en fotos de tiempos idos con sus vestidos de fiesta o estilo charleston, sus sombreros y tantos otros accesorios que lucía con elegancia.  Me cuentan que en su momento fue un referente en moda dentro de su círculo social.  Así que imagíneme hace años entonando esa canción de Cri Cri y asombrándome con todas las cosas que podía sacar de sus roperos.  Me fascinaba cuando me dejaba probarme algo y modelarlo frente al espejo.  ¡Cómo me gustaría poder seguir haciéndolo!

La familia Van Loon

El deseo por preservar y mostrar esos tesoros guardados en los roperos no se limita a unos cuantos. Lo han hecho también en otros países y en otras circunstancias.  En esta ocasión me refiero a Holanda y a la familia Van Loon.

Si nos remontamos a 1602, Willem van Loon fue uno de los fundadores de la Compañía Holandesa de las Indias Orientales (VOC por sus siglas en neerlandés), la primera empresa trasnacional en el mundo que jugó un papel importantísimo para forjar la riqueza de este reino.  Años después su nieto fue alcalde de Ámsterdam.  Pero fue en el siglo XIX que la familia tuvo su propia época dorada.

 

Podría decir que a partir del matrimonio de Hendrik M. J. van Loon (1831-1901) con Louisa C. A. Borski (1832-1893) en 1854.  Él, banquero, representaba a la aristocracia neerlandesa.  Por su lado ella aportó una enorme fortuna a la familia.  La combinación fue benéfica para ambos.  Como miembros de la nobleza, fueron referencia en la vida social de Ámsterdam.

En 1884 su hijo mayor, Willem Hendrik (1855-1935),banquero, se casó con ThoraEgidius(1865-1945), hija del cónsul noruego en Ámsterdam.  Como regalo de bodas les dieron una casona ubicada en uno de los canales más importantes de la capital, en Keizersgracht 672.  Thora se convirtió en una importante dama de compañía de la Reina Guillermina.  Imaginarán que su vida social era muy activa y que, por su posición, fortuna y buen gusto, sus atuendos, adquiridos tanto en los Países Bajos como en París, marcaban la moda local.

Maurits van Loon, nieto de esta pareja, fue quien en 1973 abrió al público las puertas de su casa, lo que nos permite tener acceso a la que ha sido la residencia de esta familia por más de un siglo y a través de ella conocer a quienes la han habitado.

El museo

Un paseo por sus salones nos permite imaginarnos la vida de la gente acomodada en aquellas épocas.

Lo conocí cuando llegué a vivir a Holanda. Lo elevado de los techos, el mármol y la madera de los pisos, las alfombras, la elegante escalera, el cuidado jardín y las cocheras hablan de la riqueza de quienes ahí han residido.

Hay tantos detalles interesantes en su arquitectura que nos permiten conocer incluso las costumbres de antaño.  Como el que la cocina estaba en el sótano a fin de no contaminar con aromas la casa; que para no afectar la simetría de las habitaciones, los baños se colocaron en salientes del edificio hacia el jardín; que las estanterías de la biblioteca se encuentran ocultas por lo que parece ser un muro, o que las escaleras para el último piso ocupan un “pasaje secreto”.

Moda de los Van Loon

Si le gusta la costura y la moda, esta es una exhibición pequeña pero muy interesante que me llevó a recorrer los salones y habitaciones de la casa en compañía de RosalieSloof, curadora de la muestra temporal que, a través de vestidos, guantes, abanicos y otros accesorios femeninos, así como trajes de gala masculinos, nos muestra los gustos de los miembros de esta familia.

Todo empieza en el Salón Azul, el más importante de la casa, con el enorme retrato de cuerpo completo de Louisa van Loon-Borski, de pie, enfundada en un vestido de terciopelo verde, bordado, en 1887.  El óleo es del pincel de uno de los mejores pintores de ese tiempo, Alexandre Cabanel.  A los pies del retrato, el vestido, como nuevo, con una modificación importante, le redujeron la cola para poder usarlo en eventos menos suntuosos.

A la izquierda de la chimenea, un retrato también de cuerpo completo de quien fue la primera señora de esa casa, Thora van Loon-Egidius, sentada, con un largo y delicado vestido en tonos de rosa y un enorme collar de perlas.  A los pies del retrato, un vestido muy similar al que usó cuando posó en 1909 para el pintor Adolf Pirsch.

A la derecha de la chimenea, el retrato de cuerpo completo de su esposo, Willem Hendrik van Loon, también de 1909 y del mismo artista.  Lo vemos con un sencillo pero elegante traje de tres piezas negro y su corbata.  Cuentan que a él las sofisticaciones de la corte no le importaban y su único lujo era la cadena de oro de su reloj.

Thora recibía a sus amistades en un pequeño salón con vista al jardín.  Ahí encontramos el corpiño de su vestido de novia y un saco entallado a juego, que tal vez usó durante la ceremonia religiosa y se quitó para la fiesta.  Un detalle interesante es que en un refuerzo interior está grabado con letras doradas el nombre del taller que lo confeccionó, MaisonCuper, ubicado en la Rue St. Honoré en París.

En una habitación del primer piso, con las cortinas cerradas para protegerlo de la luz, está el vestido que Thora usó el día de la boda de la Reina Guillermina en 1901.  Del taller MaisonPaquin, uno de los mejores de París, salió este conjunto de seda color crudo,formado por un corpiño a juego con la falda de cola, todo bordado a mano.  Bien vale la pena admirarlo.

Me pareció muy interesante saber que MaisonDior tuvo un convenio con importantes casas de moda en otras capitales europeas para que hicieran algunos vestidos o trajes con sus patrones y sus telas.  Misma calidad pero más a mano de las clientas.  Uno de ellos lo encargó Yvonne den BeerPoortugael-van Loonen 1958.  Elegantísimo, blanco, escote palabra de honor, con tres grandes moños de color vino en la cola.

También está a la vista el vestido que usó Martine van Loon-Labouchere durante la ceremonia de entronización del rey Guillermo-Alejandro en 2013.  Ella fue Dama de Compañía de la Reina Beatrix y ese fue su último día de servicio para la Casa Real.  Azul pálido, del modisto neerlandés Frans Molenaar, confeccionado en damasco y seda.  Muy discreto.

Como puede ver con estos ejemplos, los Van Loon son una familia que sigue moviéndose en las altas esferas de la sociedad y sus mujeres han influido en la moda neerlandesa a lo largo de los siglos.

La exhibición temporal estará abierta hasta el 30 de mayo.  Mayor información:www.museumvanloon.nl

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