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La impune pederastia clerical / En Cantera y Plata / Claudia S. Corichi

  • Claudia Corichi

La demanda interpuesta contra dos sacerdotes en Campeche por violaciones a un entonces joven de 16 años, ha traído de vuelta uno de los temas más incómodos para la Iglesia católica, sobre todo en el marco de una visita papal que ha priorizado otros asuntos también importantes como la pobreza, y el respeto a los derechos humanos -principalmente de los migrantes-, pero que desafortunadamente ha evitado abordar los constantes casos de pederastia clerical.

Con la reforma al Código Penal en 2010, la pederastia está reconocida en el artículo 209 como un delito grave por el que se pueden compurgar penas de hasta 18 años. Sin embargo en México, existen pocas denuncias formales que hayan procedido en contra de sacerdotes, siendo apenas el año pasado en San Luis Potosí giradas las primeras seis órdenes de aprensión por el delito a curas, mismos que hoy siguen prófugos.

México es lamentablemente un lugar conocido por sus casos de abusos sexuales a menores cometidos por sacerdotes, siendo sin duda los procesos de Marcial Maciel y del poblano Nicolás Aguilar los que más han trascendido. El primero fundador de la Legión de Cristo, fue acusado en 1997, a través de una carta abierta al papa Juan Pablo II, de haber abusado sexualmente de integrantes de la propia Misión, lo que terminó por revelar una red de curas pederastas que toleraron y practicaron las violaciones contra menores de manera sistemática por décadas. El segundo fue relevante pues según cifras que organizaciones civiles llevaron ante el Comité de Derechos del Niño de las Naciones Unidas y ante el Comité de Tortura, por lo menos 120 menores fueron abusados por el sacerdote, quien ha sido señalado como uno de los clérigos mexicanos que más violaciones ha cometido en México e incluso en Los Ángeles, mismas que permanecen en la impunidad.

Después de Brasil, México es el país con mayor número de personas que profesan la religión católica en el mundo, con un 86.67 por ciento de su población nacional. Según las estadísticas en el país, existen poco más de 14 mil 600 sacerdotes que atienden una red de 6 mil 101 parroquias. Datos de la investigación realizada por el diario Boston Globe en 2002, sobre los casos de pederastia cometidos por curas a menores de edad en la arquidiócesis de Boston durante más de 40 años, indican que el promedio de incidencia es del seis por ciento, por lo que para el caso de México significaría que poco más de 880 presbíteros han cometido pederastia en territorio nacional, con un monto inconmensurable de víctimas, y sin que uno solo purgue condena por ello.

El informe Pederastia Clerical de mexicanos en México y en otros países entre1944-2013, revela que los crímenes cometidos sistemáticamente por los curas católicos en México han quedado impunes porque los pederastas presbíteros, han gozado siempre de total protección y encubrimiento de la Iglesia y algunos grupos de poder –económico sobre todo- y éstos del Estado, como se hizo evidente en el caso de Marcial Maciel.

Aunque el papa Francisco ha adoptado un tono ciertamente progresista al respecto; y de hecho, en el caso de México incluso ha externado su preocupación sobre las violaciones a los Derechos Humanos, la realidad es que la pederastia clerical continúa presente en el país, por lo que corresponde a él y a los altos Jerarcas de la Iglesia católica tomar acciones para terminar con esa mancha en la profesión clerical, toda vez que por igual México es ejemplo de otro tipo de padres, aquellos como Solalinde que han marcado la historia del país y la vida de cientos de miles de migrantes que han sido acogidos por sus buenas acciones.

Para terminar con este cáncer que es la impunidad en los casos de pederastia, el Vaticano como sujeto de derecho internacional, tiene la obligación moral, civil y jurídica de promover que los miembros de la Iglesia católica responsables de abuso sexual respondan ante las autoridades mexicanas sin mayores encubrimientos, mientras que a la justicia mexicana le corresponde sacar de la impunidad estos casos que han dejado miles de víctimas inocentes.