imagotipo

La joya de la corona

  • Catalina Noriega

El tema de los huachicoleros y el homicidio del periodista Javier Valdez, opacaron la reyerta electorera del Estado de México. Al que se conoce como “La joya de la corona”, por su importancia de volumen de votantes, vive una batalla, que podría hacer historia.

Los partidos, a la cabeza de las encuestas, PRI y Morena, mueven a sus candidotes más que si estuvieran en un maratón. De uno a otro acto, con la lengua de fuera y una sonrisita de “encantados”. Las cúpulas los apoyan, en especial a Delfina, a quien su padrino político y tutor en lides de ligas mayores, López Obrador, acompaña a todas partes.

No le queda de otra al tabasqueño. Sin su presencia, la “maestrita”, como se hace llamar, poca euforia despertaría. Ni es un dechado de oratoria ni de inteligencia o capacidad para el cargo.

Intentan alcanzarlos, Juan Zepeda, del PRD y Josefina Vázquez Mota, del PAN. La blanquiazul, excandidata presidencial, sigue igual. Cero carisma, acartonada, da la impresión de falsa, así se deshaga en insultos contra el PRI, en señalar la corrupción y en afirmar que va a arreglar lo que está chueco.

Juan Zepeda supuso una sorpresa. Presidente Municipal de Nezahualcóyotl, una localidad brava y de muchos millones de habitantes, consiguió bajar los índices delictivos. Hilvana bien sus ideas y hace propuestas en el campo de la inseguridad, uno de los peores azotes del Estado.

Se le ven pocas posibilidades, por el voto duro del Tricolor y el fenómeno de Morena –es decir, del Pejelagarto-. Importante el que ofrece un respiro a un Sol Azteca, que se debate entre el éxodo de un porcentaje de su militancia, hacia las huestes del mesías tropical y las rencillas intertribales, por todos conocidas.

Deja perplejos la reciente asociación de Andrés Manuel, con la “maestra de maestras”, Elba Esther Gordillo, a la que siempre consideró como miembro de la “Mafia del Poder”. El yerno de la líder en prisión –Fernando González- y quien fue por años la cabeza del SNTE, Rafael Ochoa Guzmán se presentaron como “apoyos incondicionales”, para Delfina.

Se dice que la venganza es manjar de dioses y la mujer que no ha podido salir de reclusión –aunque esté en un hospital-, afila la daga para cortar la cabeza de sus enemigos.

¿Conserva el inmenso poder que tuvo? Por lo menos una buena parte. Hasta su “celda” llegan cientos de visitantes y, entre los mentores hay quien la quisiera de vuelta. Con enorme esfuerzo, la SEP trata de eliminar al titipuchal de “aviadores”, a los que se daba un sueldazo sin dar clases, lógico, deben estar encanijados. Una “plaza” gratificante y hereditaria, es la aspiración de muchos.

¿Y a López que le reporta? La posibilidad de conseguir  la “Joya de la Corona”, preludio de su triunfo en el 2018. Amén de los sufragios, le redituaría el darle un golpazo a su acérrimo enemigo, el “gobernador” de Veracruz, Miguel Ángel Yunes.

Yunes fue dedo chiquito de la Gordillo, hasta que la traicionó –como acostumbra-, lo que implica que, el par de corruptos de negro historial, se conocen a carta cabal.

Para López Obrador, el sátrapa veracruzano se ha vuelto una piedra en el zapato, al destapar los millones que, el ahora preso en Guatemala-Javier Duarte- le entregó puntualmente a su partido. La lana y el apoyo del entonces mandamás, hizo que su candidato, Cuitláhuac García, subiera como la espuma, a pesar de ser un desconocido.

López Obrador confirma su hipocresía y su pragmatismo: con tal de ganar es capaz de venderle su alma al diablo. ¿Honestidad valiente? ¡A otro perro con ese hueso!
catalinanq@hotmail.com

@catalinanq