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La letra con sangre entra

  • Crispín Bello

Crispin Bello

Muchas veces lo advertimos, el diálogo con la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) urgía, el conflicto magisterial en el sureste fue escalando, y la soberbia de un secretario de Educación Pública, en plena campaña, no daba tregua, así el domingo 19 de junio, mientras Peña, Nuño, Chong y Cué festejaban el Día del Padre, en Nochixtlan, Oaxaca, se dio el mayor enfrentamiento, que al día de hoy, arroja ocho muertos, todos simpatizantes de la CNTE. Podemos coincidir o no sobre la legitimidad de sus demandas, incluso condenamos los actos humillantes contra maestros por grupos afines de la CNTE, que incluso ya están detenidos y sujetos a procesos, lo que nadie puede avalar, es la cerrazón que originó la pérdida de ocho vidas, porque ahora resulta que siempre ha existido voluntad de diálogo, ya en sendas conferencias de prensa el gobernador de Oaxaca y el Secretario de Gobernación justifican los actos, y además aclaran que el diálogo no implicará ceder ante la mal llamada Reforma Educativa, seguirán esperando más muertos, porque si no han entendido que el hartazgo social no solo es del magisterio, si las elecciones pasadas no los ubican en una nueva realidad del país, porque el discurso trillado de que los maestros inconformes quieren privilegios ya no convence, porque además no aclaran que si hubo privilegios, estos fueron consensuados con los gobiernos en turno, que en Oaxaca y Chiapas fueron priístas.

Tal parece que la reforma “de gran calado”, solo tiene que ver con el despido masivo de maestros, con una evaluación punitiva y antipedagógica, o pretender aplicar un modelo educativo a rajatabla, sin considerar las condiciones reales de nuestro país. Ahora existe disposición al diálogo; qué se acordara, cuál será la moneda de cambio, los presos políticos, y apagar un movimiento, a continuar con la justicia selectiva que solo enseña la corrupción que tanto daña a nuestra sociedad, el tiempo lo dirá. Voces de intelectuales y analistas exigen la sustitución de Aurelio Nuño, que llegue a la SEP, alguien que conozca de educación pública, que haya sido maestro de nivel básico, que comprenda las necesidades reales del sistema educativo, que dialogue y no confronte. Hace falta humildad en el poder ejecutivo y legislativo, de autoanálisis para corregir lo que a todas luces no es viable, porque nada más falso que sean pocas la voces inconformes; existe un rechazo general, que no ha explotado, por temor, por compromiso social, más no por convencimiento; ser maestro hoy “es una profesión de alto riesgo”, muchos esperan con ansias el poder jubilarse, si hay acuerdo en evaluarse, no para ser despedidos, para ser capacitados, trabajar en un ambiente de respeto a sus derechos laborales y no bajo la amenaza constante o bajo las ocurrencias que de inmediato fracasan, por ejemplo el calendario de 185 días al menos en la Ciudad de México sin reglas claras fue rechazado. Hoy urge una agenda que atienda las necesidades integrales del sistema educativo, que las propuestas de los estados en conflicto puedan adaptarse a las condiciones generales, respetando las particularidades de esos estados. Busquemos soluciones y honremos las vidas perdidas en Oaxaca.