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La llamada de las 8 a.m. / Paul Krugman

  • Paul Krugman

Allá en el 2008, en uno de los anuncios de Hillary Clinton durante la contienda por la candidatura demócrata, se presentaba una escena imaginaria en la que sonaba el teléfono en la Casa Blanca a las 3 a.m., era una llamada en la que se informaba de una crisis en el extranjero y se preguntaba: “¿Quién quiere usted que conteste esa llamada?”. Era un golpe bastante suave a la falta de experiencia de Barack Obama en política exterior.

Resultó que, una vez en el cargo, Obama, un tipo notablemente objetivo, que escucha consejos, manejó las relaciones internacionales bastante bien -al menos, así es como yo lo veo. Sin embargo, preguntar cómo un aspirante a presidente podría responder ante una crisis es, definitivamente, un blanco.

Y las emergencias militares no son el único tipo de crisis por el que hay que preocuparse. Esa llamada a las 3 a.m. es una cosa; pero, ¿qué hay de la de las 8 a.m., en la que se advierte que los mercados financieros se van a colapsar en cuanto abran?

No se equivoquen: la economía mundial sigue siendo un sitio peligroso. La reforma financiera, yo argumentaría, ha hecho que nuestro sistema sea algo más robusto de lo que era en el 2008, pero responder torpemente aún podría tener consecuencias desastrosas. ¿Entonces, qué hacemos sobre las crisis económicas que pudiéramos enfrentar y cómo podría responder la gente que pudiera ser presidente?

En este momento, hay dos potenciales puntos económicos álgidos bastante obvios: China y el petróleo.

Muchos economistas -me incluyo yo- han estado señalando durante algún tiempo que China tiene una economía gravemente desequilibrada, con muy poco gasto del consumidor y niveles insostenibles de inversión. Hasta ahora, desafortunadamente, China no ha avanzado gran cosa en resolver su desequilibrio fundamental; en su lugar, ha ocultado el problema con una enorme expansión del crédito. Ahora, con los capitales saliendo del país en una proporción de un billón de dólares al año, bien puede dirigirse a un reventón. Y China es un actor lo suficientemente grande como para que un reventón allá pudiera tener repercusiones importantes en el resto del mundo. Y también está una crisis petrolera potencial, muy diferente a las que solíamos tener: el problema ahora es un exceso, no la escasez, y muchos productores que han contraído deudas enormes que probablemente no podrán pagar. Se podría decir que el petróleo de lutita es el nuevo alto riesgo.

Nadie sabe qué tan grandes podrían llegar a ser estos problemas, ni qué otras crisis potenciales estamos pasando por alto. Sin embargo, parece demasiado probable que el próximo presidente tendrá que lidiar con algún tipo de agitación financiera. ¿Qué tal se desempeñará ella o él? este momento, hay tres candidatos que tienen una posibilidad sería de recibir la candidatura presidencial de su partido. Eliminando el equivalente político a que caiga un meteorito, Clinton será la candidata demócrata. Donald Trump es el claro puntero del lado republicano, pero si no saca una mayoría considerable en la primera votación, Ted Cruz aún podría tener posibilidades. ¿Así es que, qué sabemos de sus habilidades en política económica?

Bueno, Clinton no solo es la candidata más conocedora y bien informada en estas elecciones, se puede decir que es la mejor preparada en asuntos económicos que alguna vez haya contendido por la presidencia. No obstante, podría equivocarse; pero, no será por ignorancia.

Por otra parte, yo dudo que alguien se sorprenderá si digo que Trump no sabe mucho de política económica, ni, para el caso, de ningún tipo de política. Todavía parece imaginar, por ejemplo, que China se está aprovechando de Estados Unidos al mantener débil a su moneda, lo cual fue cierto hace ya mucho tiempo, pero no tiene ningún parecido con la realidad actual.

Oh, y lidiar con una crisis en el mundo moderno requiere de mucha cooperación internacional. Cosas como las líneas de intercambio de divisas (no pregunten) tuvieron un papel muchísimo mayor del que se da cuenta la mayoría de las personas para evitar una segunda gran depresión. ¿Qué tan bien piensan que funcionaría ese tipo de cooperación con un gobierno de Trump?

No obstante, las cosas podrían ser peores. El Donald no sabe mucho, pero Ted Cruz sabe mucho que no es nada. En un mundo en el que los “gold bugs” han estado equivocados a cada paso, que han pronosticado repetidas veces una inflación galopante que no se materializa, el asesor económico Phil Gramm; un organizador de la desregulación financiera que ayudó a montar el escenario para la crisis del 2008, desestimó, entones, las advertencias de la recesión cuando llegó la crisis, y dijo que Estados Unidos era un “país de llorones”.

Cruz es, en otras palabras, un hombre de firmes convicciones económicas; convicciones que están absolutamente divorciadas de la realidad y son inmunes a la evidencia, a un grado que es inusual entre los republicanos. Una crisis financiera con él en la Casa Blanca podría ser, digamos, una experiencia interesante.

No sé qué tanto juego tendrá la preparación para las emergencias económicas de los candidatos en las elecciones generales. Después de todo, habrá muchas posiciones horripilantes en cuanto a todo, desde la inmigración hasta la paternidad responsable, para diseccionar. Sin embargo, tratemos de abrirle espacio a este tema. Ya que es probable que vaya a ocurrir la llamada de las 8 a.m., de una forma o de otra.