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La madre de todas las batallas

  • Pedro Peñaloza

1. La soberbia. El inquilino de Los Pinos y sus consejeros no se imaginaron la potencialidad y significado que alcanzaría la candidata de Morena, Delfina Gómez en el Edomex. Estos fatuos confiaron en su enorme despliegue de recursos económicos y en su tradicional hegemonía política. El desplante clasista y machista les puede costar la joya de la corona. Bajo este contexto de prepotencia, no es casual ni sorprendente el arrebato que permitió imponer a Del Mazo, ya que la morfología del grupo al que pertenece Peña está constituida por un autoritarismo tradicional e inmerso en la ideología de una casta minoritaria que reprodujo exorbitantes ganancias económicas y un atrabiliario poder político. Este presidente con ideas arcaicas y rostro joven dibuja los reflejos decisorios de quienes no aceptan intrusos en su círculo dominante. Quizá la excepción fue Eruviel Ávila.

2. La desesperación. Ahora en un escenario altamente complicado para el grupo político dominante han reaparecido las añejas tretas y marrullerías que configuraron al PRI tradicional, es decir, un operativo de Estado que nos recuerda aquel tricolor aplastante y autoritario, donde vemos secretarios del gabinete volcados en municipios y regiones, recursos económicos sin límite, “sorprendente” eficacia de subsidios sociales y toda una gama de acciones para convencer, de cualquier manera, a los electores mexiquenses de dar su voto al partido que ha gobernado alrededor de 80 años.

Por otro lado, la frase que pronunció Del Mazo el pasado domingo exhibe sin ninguna taxativa, el nivel de desesperación y al mismo tiempo de claridad que se vive en las filas priistas, decir que, “del resultado de las elecciones del próximo 4 de junio se define el futuro del país”, muestra la dimensión que para el grupo en el poder se juega en éstos comicios. El Edomex es el gran laboratorio de pruebas para el 18.

3. Los cálculos. AMLO se ha convertido en el principal promotor e impulsor de la candidata Delfina Gómez, al fin y al cabo, él la impuso fiel a su estilo. Asimismo, el tabasqueño sabe lo que se juega en dichas elecciones. Las variables e ingredientes que conforman un eventual triunfo de Morena implicarían contar con millonarios recursos y con una vasta y poderosa base electoral, que si la sumamos a la que se avecina y se ha acumulado en la Ciudad de México, el banquete es muy apetitoso y seguramente definitorio para la elección presidencial. Por ello, la recurrente presencia del propietario (sin escrituras) de Morena en el Edomex resulta estratégica y una oportunidad singular para quebrar al PRI.

4. La izquierda desdibujada. Los saldos poselectorales que se prevén resultarán extraordinariamente interesantes. En el flanco izquierdo, el PRD se verá seriamente afectado, es probable que no supere a su tradicional clientela focalizada y concentrada en algunos municipios, las pequeñas expresiones jugarán su propia táctica. El PT ya reeditó lo que siempre ha hecho, su oportunismo y pragmatismo. Necesitaba su pasaporte y visa para el 2018, ratificar su registro, recibir recursos económicos y colocar un puñado de diputados, y lo logró. El MC, hasta ahora, no sabemos con qué fichas está jugando. Por lo pronto, aquí Morena y su líder desaparecieron a la izquierda formal.

Epílogo. Los próximos días serán definitorios. Quizá, en el Edomex se están disputando las llaves de Los Pinos, pero también la estatura política de la izquierda echeverrista, que desde ahora se frota las manos. ¡Cuidado!, el dinosaurio no se dejará vencer sin tirar mordidas, coletazos y seguramente algo más.

pedropenaloza@yahoo.com

@pedro_penaloz