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La moderna lucha por los derechos civiles en Estados Unidos | Snob | Oscar Valdemar

  • Snob: Oscar Valdemar

Hace seis años de manera fortuita llegué a la ciudad de Memphis, Tennessee. Sin pensarlo, sin saber nada sobre la ciudad ni mucho menos sobre el Estado de Tennessee; sin embargo, mi descubrimiento fue magnífico, pues se trata de una ciudad llena de historias estremecedoras, con gente que ha revolucionado la historia global, pero que aguarda silenciosa y aun bajo un velo que oculta su verdadero esplendor. Una ciudad muy polémica debido a diversos sucesos ocurridos en ella, un punto burbujeante en la historia de Estados Unidos que se yergue como referencia de muchos conceptos de la cultura popular de nuestros días. Es aquí donde los géneros del rock y el soul nacieron, a un lado del poderoso río Mississippi. Es también el lugar donde se creó el concepto de “tienda de autoservicio” hoy replicado por todo el orbe. La tierra donde nació la reina del soul, Aretha Franklin, y uno de las máximas figuras del pop, Justin Timberlake. La lista de personajes destacados es interminable, así como lo son otros lugares que marcan a Memphis como una ciudad muy conocida por todos, por sus bondades y también vicisitudes. Este año me encuentro un par de meses desarrollando proyectos de mercadotecnia en el Estado de Tennessee y Georgia, específicamente para las ciudades de Nashville, Atlanta y, por supuesto, Memphis. Después de cinco años desde aquella mudanza de vuelta a la Ciudad de México, continuó viendo muchas cosas valiosas en este lugar, hoy les quiero compartir un par. Para mí, la cultura siempre ha sido algo apasionante. La cultura, como le explicaba en una edición anterior, es mucho más que simple sofisticación, son todos y cada uno de los fenómenos humanos que se manifiestan con una identidad única, que marcan, definen o agrupan. En este caso, la cultura afroamericana, la más potente en la región del medio sur de Estados Unidos, es para mí, apasionante por todas esas historias de lucha social, por el poderoso despertar de algunos que han roto paradigmas, que han roto los convencionalismos sociales, como el doctor Martin Luther King Jr., cuya memoria continúa viva en un museo único en su clase, el Museo Nacional de los Derechos Civiles. Se trata de un verdadero monumento en recuerdo e impulso sobre las tareas pendientes y esfuerzos en la lucha de los derechos civiles. Se alberga en el antiguo hotel Lorraine ubicado en el centro histórico de Memphis, a tan solo unas calles del poderoso río Mississippi y cuya región fue marcada por múltiples sucesos que revolucionaron a la unión norteamericana hasta transformarla en lo que conocemos al día de hoy con la integración multirracial en su población. Este museo rinde honor principalmente a la lucha de los derechos civiles de los afroamericanos, quienes llegaban de otro continente para trabajar como esclavos principalmente en el cultivo del algodón y otras tareas bajo la dominación de los caucásicos. Entrar al museo es energéticamente especial, pues se hace un recuento más antiguo desde la época de los pobladores nativos de la región y quienes fueran desplazados en el famoso “Camino de las lágrimas” que aniquilara a miles de nativos americanos o indios. Es estremecedor estar frente a escenas de racismo crudo a través de fotografías, videos e instalaciones con sonido donde se dramatiza la segregación que vivieron los afroamericanos hace no más de 50 años, así es, escucho bien, hace no más de 50 años los afroamericanos no podían entrar a un restaurante ni usar el mismo baño que los blancos, eran considerados seres inferiores que debían ser tratados de manera apartada de la población. Pero el mensaje del museo no es solamente refrescar la memoria de lo malo, sino para resaltar precisamente a personajes como Rosa Parks quien fue una de las primeras mujeres disruptivas de la sociedad de nuestra época. El rincón más significativo del antiguo hotel Lorraine es sin duda la habitación donde se hospedaba el doctor Martin Luther King Jr. y en cuyo balcón fuera asesinado como acto racial en una de las visitas que realizaba a Memphis, ciudad sumergida en el caos de la lucha de las razas. Al cruzar la calle, se puede visitar también el antiguo edificio y habitación desde donde un hombre disparó sin falla a Luther King desencadenando un movimiento nacional que sería el parteaguas en el reconocimiento de los derechos civiles de los afroamericanos. Así mismo, en este edificio existe un salón dedicado a aquellos incansables luchadores de los derechos civiles alrededor del mundo, de entre los que destacan Oprah Winfrey, Nelson Mandela y Rigoberta Menchú. Visitar el Museo Nacional de los Derechos Civiles va más allá de simplemente una visita cultural, se eriza la piel totalmente al saber que esta lucha por la equidad continúa vigente en Estados Unidos, pues se trata de una nación construida no solo por los caucásicos, sino por los afroamericanos y al día de hoy por los cientos de latinos que ya forman parte de la estructura social primordial, así como el soporte de grandes talentos multiculturales que han llegado a esta región en búsqueda de una mejor vida, sin importar cual sea nuestro origen. Sobre este tema, cabe destacar la noticia sobre la sustitución de la imagen de Andrew Jackson por la de Harriet Tubman, lo cual me parece extraordinario. Será la primera vez que una mujer aparezca en un billete en toda la historia de Estados Unidos, y no solo eso, sino que se trata justamente de una mujer afroamericana, cuya historia trascendió el tiempo. Tubman nació siendo esclava, después escapó y organizó el rescate de otros esclavos llevándolos a Canadá. Su valor no solo salvó su vida, sino la de muchos más. Este tipo de historias continúan ocurriendo, esas personas cuyo objetivo es verdaderamente el bien común, como actualmente he compartido con mi querida Alexandra Matlock, también gran luchadora por la cohesión multicultural en Tennessee a través de diversas acciones, la más tangible es sin duda la creación de la Feria Multicultural del Empleo, evento en el cual tengo la fortuna de trabajar y ver crecer año tras año. El objetivo de estos eventos, no es simplemente organizar una feria de trabajo común, sino el de conectar a grandes corporaciones de la región como FedEx, First Tennessee Bank, Hilton, AutoZone, Coca-Cola, el FBI y muchas otras con talento multicultural, es decir, con profesionales de diversas nacionalidades. Así es como continúa la lucha por los derechos civiles, a través de personajes cuyo pensamiento rompe los convencionalismos para marcar nuevas brechas, más justas, más humanas; desde la época de la esclavitud física y hasta la moderna época de la esclavitud económica y cuyo remedio es sin duda, el impulso de un entorno laboral más inclusivo y diverso.

/arm