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La moviola

  • La moviola/ Gerardo Gil

■ Sexo,pudor y Condesa: Hazlo como hombre

El nuevo universo de la ficción  en el que se desarrolla  algún tipo de cine mexicano es la colonia Condesa. Antes el rancho o la hacienda, la  vecindad o el cabaret, la cinematografía nacional, de exclusivo gusto comercial y que adiestra a las audiencias  televisivas – siempre  ávidas de vacío en cuanto a la trascendencia y pulsión social-  para  asumir los arquetipos del cine comercial.

Si en la llamada Época de oro (1936-1957), los arquetipos cinematográficos dieron viabilidad a los géneros y estos fueron parte fundamental de la industria, el cine  comercial actual  con caras llamativas vía la exposición mediática,  funciona en torno a un público definido: el del gusto y gag televisivo.

Para entender el fenómeno  basta recordar que  Del rancho a la capital se da un paso y como resultado la formación de una identidad nacional vía el cine, pero existe uno más corto para acceder al micro universo aspiracional perse que se desarrolla en un México imposible en la más reciente comedia de Videocine Hazlo como hombre (Nicolás López,2017): El del adocenamiento televisivo.

Nati (Aislinn Derbez, instalada sobre todo en las escenas de furia en fue horrible, fue horrible) está a punto de casarse con el chavo ruco diseñador gráfico al que nunca vemos trabajar, Santiago (Alfonso Dosal). La pareja forma parte de un grupo de amigos entre los que se encuentran el matrimonio de Luciana  (Ignacia Allamand), quien está embarazada y Raúl (Mauricio
Ochman), hermano de Nati, además del más bien discreto estilista Eduardo (Humberto Busto).

La vida se les va en organizar comidas, pasar las tardes con videojuegos, hacer confesiones íntimas en bares y presumir carros último modelo recién comprados. El discreto encanto de ser condechi, hasta que Santiago confiesa a sus amigos que es gay.

El que peor lo toma es el no resuelto pero en todo momento insinuado personaje de Raúl, quien entra en una espiral de confusión por la verdadera naturaleza de su amigo y frustrado cuñado. Se desahoga con su psiquiatra émulo de Germán Dehesa en Cilantro y perejil (Rafael Montero,1998), mientras lanza cualquier cantidad de bromas
homofóbicas.

El gag –algunos logrados, hay que decirlo- al servicio de la corrección política, con leyenda de tolerancia al inicio y final del filme y la oscura esencia tan solo insinuada pero nunca asumida de Raúl, como muestra de temor o mezquindad  en el discurso de fondo del filme.

En Hazlo como hombre el tema de la diversidad sexual (para ser políticamente correctos) es visto a través de un personaje que nunca termina por definir en el guión su verdadera naturaleza, Raúl, pero a cambio de esto, vemos desfilar a uno de los más sólidos arquetipos del cine comercial mexicano: el clase mediero imposible; un poco consumista, algo chavo ruco, por ahí algún  personaje con libro bajo el brazo y sobre todo distante de su verdadera naturaleza social. Rosaguadalupemos pues el discurso de fondo.

Si a esto agregamos que con menos pretensiones, pero sí con un estilo más directo y audaz  el tema del descubrimiento de la verdadera naturaleza sexual   ha estado presente en el cine nacional,  basta recordar dos títulos: El macho biónico (Rodolfo De Anda, 1981) y sobre todo 41 El hombre perfecto (José Romay, 1982), Hazlo como hombre, no nos deja ni la anécdota de la sinopsis para destacar.

El charro de la comedia ranchera, el galán paródico vía Mauricio Garcés , el lépero satanizado, entre otros,como representantes tipo de diferentes   épocas del cine, hoy mutan en hipster de la Condesa.

La cinematografía nacional en la siempre afanosa tarea de extremar los arquetipos y derivar  en esta ocasión en forzada  parodia involuntaria.