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La muy noble y leal Ciudad de México | Jorge Schiaffino Isunza*

  • Jorge Schiaffino

La semana pasada comentábamos de la desgracia que vive la Ciudad de México desde 1997, con el populismo como sistema de Gobierno, y recordábamos que nuestros vecinos del oriente de la ciudad, no cuentan con una red de agua potable que les permita tener el privilegio con el que contamos los capitalinos de otras zonas de la ciudad, por la interrupción entre otras cosas, de la obra del acuaférico y por el gran problema que representan las fugas por las que se pierden millones de litros del vital líquido

El argumento de aquella época fue “para que queremos el acuaférico si no tenemos agua”; otra obra suspendida, por mencionar únicamente estas dos, que hubiese sido vital para evitar el caos que hoy vive la Ciudad de México, fue la interrupción de la construcción del metro y la continuación de su plan maestro, cuyo programa mencionaba que para 2020 las líneas del metro estarían por toda la ciudad y por un importante número de municipios conurbados.

A la izquierda gobernante en ese momento, no le interesaban las obras que estuvieran bajo la superficie, porque la ciudadanía no las iba a apreciar y así se dio paso a obras como los segundos pisos, mal construidos, sin planeación profesional y sin ninguna transparencia, ya que hasta la fecha, siguen etiquetados por tratarse según el jefe de Gobierno de aquella época “de asuntos de Estado” y no sabemos los capitalinos si las obras se hicieron conforme a la ley.

La Ciudad de México y su área conurbada, es un espacio que requiere de obra pública permanente, misma que en cuanto se pone en funcionamiento, es saturada por la desorganización que existe en la vialidad y por la gran cantidad de vehículos que todos los días circulan en sus calles. Con esto queremos decir que también en estos 19 años se han realizado obras que sirven a la ciudad, pero no aquellas que hubiesen resuelto nuestros problemas de transporte, que de haberse continuado hubiesen evitado el colapso que estamos sufriendo.

Se nos puede decir que en el sexenio 2006-2012, se construyó en la ciudad la obra, como le llamaban las autoridades, más importantes del sexenio, como lo fue la mal llamada “línea dorada”, de la cual se ha hablado mucho, particularmente por la millonaria cantidad que tuvo el costo de la obra al Gobierno de la ciudad y al Gobierno federal, porque hay que recordar que el presidente Calderón le invirtió a la obra, muchos millones de pesos del presupuesto federal, con tal de que Marcelo Ebrad y él se tomaran la foto, dándose la mano al final de sus Gobiernos, ya que como recordábamos, en seis años de Gobierno, nunca hubo una reunión entre las autoridades locales y federales. Esa obra constituyó el fraude del siglo, únicamente comparado no en dimensión, pero si en cinismo, con la estela de luz, con la que pretendieron festejar el centenario de la independencia.

Continuará

*Exlegislador

jorgeschiaffinoisunza@yahoo.com.mx