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La necesidad de la neutralidad/ José Roberto Ruiz Saldaña

  • José Roberto Ruíz Saldaña

La única nulidad en la elección federal de diputados en el Distrito I de Aguascalientes y la reciente nulidad de la elección de gobernador en Colima, debieran ser una advertencia sobre la necesidad de neutralidad en las diversas elecciones que habrán de realizarse el próximo año en diversas entidades federativas, por parte de los correspondientes gobernadores.

Entre ambas elecciones anuladas, cuya característica común fue la intervención de los poderes ejecutivos locales, quizá la más sorprendente por las causas que llevaron a tal anulación es la del Distrito federal I de Aguascalientes.

En su momento, la Sala Regional Monterrey del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación tuvo por acreditado que el gobernador de Aguascalientes acompañó a los candidatos de su partido a sufragar, es decir, no solo acudió a votar a su casilla sino a casillas diversas, “incluso en un distrito diverso” al que le correspondía, haciéndolo en una comitiva con otros funcionarios públicos y el director de comunicación de su partido. Asimismo, la autoridad jurisdiccional tuvo por acreditado que se utilizaron recursos públicos toda vez que usó un autobús del Gobierno del Estado.

Así, el Tribunal consideró: “el que un mandatario estatal organice un recorrido, cuya logística consista en acompañar a votar, a bordo de un autobús oficial, a los candidatos que su partido postuló en los tres distritos federales ubicados dentro del territorio que gobierna, con el fin de manifestarles su respaldo, sin duda constituye un acontecimiento que impacta en todo el Estado”.

Pero la cuestión no fue solo esa, sino que “el gobernador promocionó el voto a favor del PRI, pues publicó las fotos del momento en que marcó su boleta”. Ese mensaje de Twitter fue una promoción por medio del portal del Gobierno. Todas esas conductas implicaron “una trasgresión a la neutralidad y un uso parcial de recursos” y otorgaron “una ventaja mediática a los postulantes del PRI”.

Los gobernadores no son solo servidores públicos sino que, por su grado de influencia y cobertura mediática, tienen un especial deber de cuidado y deben observar una conducta neutral y respetuosa de las reglas electorales. La violación al principio de imparcialidad por parte de ellos puede causar una afectación irreparable a los principios rectores de la función electoral y al ejercicio efectivo del derecho al voto libre.

En 2016 habrá varias elecciones en el país para renovar, entre otros cargos, a los ejecutivos estatales. Lo sucedido en Aguascalientes y Colima debe llamar nuestra atención sobre el riesgo que corren la equidad y la imparcialidad en las venideras contiendas locales. La neutralidad de los gobernadores es un pendiente de la cultura política en México.

*Consejero electoral del INE

@Jose_Roberto77

joseroberto.ruiz@ine.mx