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La Palabra Mágica

  • Palabra: Terry Guindi

  • Terry Giundi
  • “El tiempo y sus caprichos”

 

En algunos de mis libros relaté la anécdota de Renato Leduc sobre una apuesta que hizo con un comensal en una cantina de Tlalpan, se trataba de escribir un poema que en cada una de sus líneas incluyese la palabra “tiempo”. El poema fue escrito y posteriormente musicalizado por Marco Antonio Muñiz. El resultado fue una canción llamada “Sabia virtud de conocer el tiempo”.

En el camino de transformar tu vida debes ser consciente de que la Ley de Atracción jamás se interrumpe, muy al contrario: siempre está activa. Con el tiempo ocurre igual, jamás se detiene. Es inevitable y además tiene su propio ritmo interno. Vivir en conciencia para encontrar un significado más profundo para nuestras vidas es una tarea que se
conjuga en el tiempo presente.

Podemos poner al tiempo a nuestro favor si tomamos conciencia de su naturaleza, aunque por momentos tienda a ser inasequible para el ser humano. “Nada es casual, todo es causal” repito cotidianamente. Así también ocurre con el tiempo, es una forma de medir las cosas que ocurren en su imparable fluir. Sin la existencia del tiempo tampoco existiría el movimiento y por lo tanto los cambios menos, y es eso justo lo que buscamos, un cambio en nuestra vida. Por ello, el tiempo es un aliado si aprendemos a usarlo.

La naturaleza de nuestros tres tiempos comunes presente, pasado y futuro es distinta entre sí. Se debe entender que existe el pasado que sigue presente en nosotros; el presente que es nuestra oportunidad de crear lo que deseamos, y el futuro donde se encuentra esto que queremos.

Los caprichos del tiempo indudablemente son expresados en el cuándo decretamos. Debe haber un proceso consciente en el qué decretar y en el por qué hacerlo. Es absolutamente necesario entender el cuándo, de esta forma ponemos al tiempo a funcionar de nuestro lado.

La posibilidad de hacer que las cosas sucedan en el momento deseado está bajo nuestro control. Siempre recuerda que el tiempo, la acción y el lugar dependen de nosotros, de nuestra posición ante el Universo. El dejar las cosas al azar provoca un ruido indeseable en el concierto de nuestra vida. El aprender a manejar los tiempos al momento de decretar evita la casualidad y automáticamente nos da el mando de todos los instrumentos, tal como si fuéramos un director de orquesta.

Elegir el cuándo en nuestros decretos, implica estar absolutamente seguros de la decisión, del qué pedimos, de sus posibilidades y consecuencias reales, ya que pasa por la conciencia de distinguir lo posible y de nuestra necesidad de ello.

El tiempo está en nosotros constantemente, como hemos dicho, pero es hora de que te integres oportunamente al concierto universal ¿Cómo? Aprendiendo a pedir conscientemente, es decir, ¿cuándo lo quieres?

Ten presente que el tiempo a veces tiene sus caprichos, que nunca deben entenderse como nuestros caprichos, en todo ello la palabra es tan vital como mágica.

Te invito a visitar mi página www.realizate.com

twitter@terryguindi