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La perspectiva económica global / Mireille Roccatti

  • Mireille Roccatti

“si finis bonus est, totum bonum est”**

Hay un dicho popular de antaño que dice: “éramos muchos y parió la abuela”, lo recuerdo porque en el difícil entorno económico en que estamos inmersos, se viene a sumar una perspectiva poco halagüeña de la economía global.

Las crisis cíclicas del capitalismo que también describiera Marx, se vienen presentando con una recurrencia cada vez más corta y apenas inicia un repunte del ciclo económico, surge un nuevo bache que frena la recuperación. En el caso de México, desde los años ochentas que adoptamos el modelo neoliberal, mas a fuerza que con ganas, y además con fe de conversos, el país, con tasas de crecimiento anual ponderadas del periodo -tres décadas- menores al 2 por ciento, solo podemos hablar de un virtual estancamiento del crecimiento económico y de desarrollo mejor ni hablamos.

Las estadísticas de medición de la pobreza, que por cierto, este año toca medición, arroja cifras que colocan a la mitad de la población con algún grado de pobreza, ciertamente con la metodología de medición adoptada en el foxismo, que se nos ha vuelto en contra como bumerang, pero que en su momento buscó maquillar cifras, pero como decía el recordado comercial, eso es otra historia.

El caso es que se prevé un crecimiento moderado de la economía mundial de apenas dos puntos porcentuales. En el caso de los Estados Unidos se espera una desaceleración de casi medio punto porcentual, para ubicarse justo en 2 por ciento de crecimiento. La zona Euro, mantendrá su letargo que dura ya casi una década y solo crecerá 1.5 por ciento. Japón, mantendrá una mediocre tendencia de entre .4 y 1 por ciento.

La India, emerge como puntero en crecimiento y se espera que lo haga a un ritmo del 7.7 por ciento, China mantiene su tendencia a la baja y si bien le va, crecerá a 6.2 por ciento, lo cual visto en referencia a México, significa un desempeño sobresaliente.

En Latinoamérica, el crecimiento brasileño se agotó casi definitivamente, la contracción económica del año pasado del 3.2 por ciento y se espera una disminución para este año del orden del .7 por ciento, aunque algunos analistas pronostican una brutal caída del -4 por ciento, en todo caso su economía no crecerá, ni este, ni el 2017.

En nuestro país, las previsiones del 3 por ciento promedio han venido ajustándose a la baja e internamente la expectativa es del 2.3 por ciento, corroborado con cifras recientes de la Cepal, el Fondo Monetario Internacional en 2.4 por ciento, y otras fuentes coinciden en fijar la expectativa en un 2 por ciento, que dado el difícil entorno internacional, la volatilidad de los mercados de capital y del crudo, no es en realidad tan poca cosa.

Las últimas semanas, los vaivenes del mercado de crudo, parecen estabilizarse y el precio del barril de petróleo muestra una tendencia de estabilización en el orden de los 30 dólares, que aunado también a la franja donde por semanas se ha situado el peso frente a la moneda estadunidense de alrededor del 18 pesos, son signos favorables.

El significativo recorte del gasto público todavía no se percibe en su real magnitud y el previsto para el año próximo, sin duda impacta en la planeación económica macro, aunque se ha controlado el índice inflacionario y se mantienen los flujos previstos de inversión extranjera. Y finalmente, es previsible que para el segundo semestre del 17 y el 2018, comiencen a percibirse los resultados de algunas de las reformas estructurales emprendidas.
**“Si el final es bueno, todo es bueno”