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La política la ejercemos todos

  • Yolanda de la Torre Valdés

Si algo ha hecho fuerte a México, especialmente tras nuestra Revolución, que dicho sea de paso fue la primera del siglo XX, es la solidez de las instituciones que integran a nuestro país y lo hacen funcionar aun en los momentos más difíciles.

Pero nuestras instituciones no surgieron por generación espontánea, existen por toda una reflexión que se hizo tras el final de la Revolución Mexicana, en años en que este país se había vuelto tierra de caudillos. Fue por ese entonces que surge el Partido Nacional Revolucionario, el cual retomando los más profundos valores de la lucha campesina que transformó a nuestro territorio en aquel entonces, plasmó todo ello en instituciones que representaran garantías de la continuidad de las conquistas alcanzadas, independientemente de quien gobernara.

Es así que México logró un liderazgo global, hemisférico y regional en América Latina, por la confianza que llegó a representar por la continuidad de sus políticas con base en instituciones fuertes que lo mismo consolidaban nuestra seguridad nacional, como el Ejército y la Marina, al tiempo que teníamos otras que velaban por la seguridad social y la salud de la población, como el ISSSTE y el IMSS.

Conforme pasaron los años a las instituciones citadas se les fueron sumando otras cuyos casos se replican en muy pocos países, como es el caso del Infonavit, que a los trabajadores de México el poder tener la seguridad patrimonial de contar con una casa. Baste recordar que tal modelo fue idea de un mexicano tan insigne como Jesús Silva Herzog, quien posteriormente fuera uno de los más insignes secretarios de Hacienda y Crédito Público.

Todo esto sea dicho en amplia medida por lo que hoy vemos que ocurre en nuestro vecino del norte, Estados Unidos de América, nación que si bien es la más poderosa del mundo, tiene una población que no resistió la tentación de actuar con cierta irresponsabilidad, por lo que sin mayor reflexión, en una elección presidencial o bien se confiaron de que ganaría la mejor candidata, como era el caso de la demócrata Hillary Clinton, o bien que un racista, evasor fiscal y narcisista como Donald Trump, sería la mejor opción para conducir los destinos de semejante país con base en medidas excéntricas y promesas incumplibles.

Hoy, si algo puede salvar a Estados Unidos de la debacle que puede provocarle el mandato de un presidente a todas luces mal preparado para conducir el destino del país, es precisamente la solidez de sus instituciones, lo que parte desde la misma división de poderes, hasta la fortaleza de sus dependencias públicas y la responsabilidad y capacidad que muestran sus funcionarios.

Desde el inicio de su administración, Donald Trump buscó impedir el acceso a Estados Unidos a ciudadanos de los países que él considera una especie de “Eje del Mal”, como Siria, Irán, Irak, Yemen y otros, disposición a la que los jueces de ese país han quitado validez.

Algo similar ocurre con el muro que pretende construir a lo largo de toda la frontera de ese país con México, una disposición que puede tener un costo superior a 24 mil millones de dólares y para lo que el Congreso no le ha autorizado fondos, algo en lo que incluso ha participado el partido que lo llevó al poder, el Republicano.

Son cosas así las que nos hacen recordar que la política es responsabilidad de todos y en nuestras manos está que la fortaleza de nuestro país continúe consolidándose. Para ello la participación.

* Senadora de la República

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