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La postura de Banco de México ante la turbulencia financiera global / Mundo Económico / Enrique Vera

  • Enrique Vera

Según los estatutos constitutivos de nuestro banco central (Banxico), son tres sus objetivos primordiales: el control de la inflación (o preservación del poder adquisitivo de la moneda); la estabilidad del tipo de cambio, y finalmente, la estabilidad del sistema financiero. Me parece en lo personal muy grave que Banxico no tenga entre sus objetivos torales el crecimiento y la generación de empleos. Y esto es perfectamente palpable al ver la decisión de la Junta Monetaria que se llevó a cabo recientemente, donde se incrementó la tasa de interés de referencia de 3.25 a 3.75 por ciento. Dicha acción desde luego que impide una mayor generación de empleos y un mayor crecimiento de la economía. Y si a esto le sumamos el recorte al gasto público del orden de 132 mil millones de pesos, vemos que es difícil llegar a la meta de crecimiento económico establecido en el Paquete Económico, que prevé un rango de entre 2.6 y 3.6 por ciento.

En la presente semana observamos que el peso mexicano empieza a ganar terreno respecto a la divisa norteamericana. Ahora se encuentra por debajo de las 18 unidades por dólar, y al mismo tiempo vemos con beneplácito que el precio del petróleo empieza a despuntar. Al momento de escribir estas líneas, la mezcla mexicana se ubica en 32 dólares por barril. Sin embargo, creo que el reciente repunte del peso mexicano y del petróleo nacional no obedece a ese “apretón” en la política monetaria. No. La realidad es que el peso mexicano se ha visto fortalecido por la mayor cantidad de dólares que entran al país por la mejor cotización del oro negro.

Aparte de estas buenas noticias, veo que la “dolariza” seguirá entrando a México en cantidades constantes e importantes. ¿Por qué? Por razones fundamentales como la brecha o diferencia entre la tasa de interés de Estados Unidos con México. Mientras que Estados Unidos tiene una tasa de referencia de 0.25 por ciento, en nuestro país, tal y como se dijo, la tasa de referencia es de 3.75 por ciento. Esto es un aliciente y un gran premio para invertir en nuestra economía.

En segundo lugar, la ya multicitada estabilidad  macroeconómica es otro incentivo para invertir en nuestro territorio. La baja inflación, que es producto de la mesura monetaria y fiscal, ha hecho que los inversionistas y que las agencias calificadoras vean con optimismo el desempeño de la economía de nuestro país. En este punto es importante mencionar  que la reducción del déficit público (que en el Paquete Económico se contempla en niveles del 3 por ciento del PIB) y el control del crecimiento de la base monetaria, que en estos momentos es de 1.2 billones de pesos, le han dado esa estabilidad “macro” a nuestro país. En este punto hay que destacar que la base monetaria según  sus fuentes (que constituyen los activos del Banxico) se constituye de 4 elementos primordiales: las reservas internacionales; de la tenencia de bonos públicos por parte del banco central; los créditos que otorga Banxico a la banca comercial, y finalmente los DEGS (Derechos Especiales de Giro), que son dólares a los que se puede acceder en caso de contingencia y que se encuentran en las arcas  del Fondo Monetario Internacional.

Según sus usos (que es el pasivo del banco central mexicano), la base monetaria se constituye básicamente de tres elementos: las reservas de la banca comercial que están depositadas en el banco central; los billetes y monedas en poder del público, y los créditos que reciba el banco central de bancos centrales de otros países o de otras instituciones financieras.

De esa forma, concluimos que la estabilidad macroeconómica en sí misma no le rinde ningún beneficio al país. De poco sirve “desinflar” a la economía y hacer que haya bajas tasas de interés, finanzas públicas sanas y equilibrio en la cuenta corriente, si el país no crece y no genera empleos. A esto muchos economistas mexicanos le han llamado “estancamiento estabilizador”. De esta forma, es indispensable que dicho equilibrio económico se traduzca en mayores gastos de consumo e inversión, tanto públicos como privados. De lo contrario, dicho equilibrio no sirve de nada.

Es así que repetimos que México cuenta con 4  elementos que le garantizan estabilidad para los próximos años: unas reservas internacionales que rebasan los 170 mil millones de dólares; un acceso a un fondo de contingencia  importante con el FMI ; una certeza de que los dólares seguirán  siendo abundantes en nuestra economía debido al diferencial de tasas de interés con nuestro vecino del Norte; y una  mencionada estabilidad económica que hace que las agencias calificadoras (como Moody´s)  vean  en forma positiva a nuestra economía. De igual forma, Banco de México ha endurecido a la política monetaria con la intención de combatir la turbulencia financiera externa, aunque signifique sacrificar empleo y crecimiento en nuestro país.
enriquevera2004@yahoo.com.mx