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La primera semana

  • Pasos de Diamantina: Lorena Avelar

Marcha mi vida a borbotones, emana hacia algunos de aquellos que moran en mi existencia, impuestos por las leyes naturales, se ilumina con el Sol andaluz y reluciente, casi quema el crepúscu-
lo instantáneo, circunstancia primaveral e inevitable en horas matutinas.

La primera semana encarama la torre de madurez, donde la claridad es más clara y la evidencia más evidente, abocando mis emociones al inmediato arrojo de la sensiblería a un rincón remoto y sórdido, no por caprichoso deseo, no de motu propio, sino instigado por un corazón fatigado y hastiado de intentonas estériles por reconducir cariños  hacia su lógica morada.

Semana de reencuentros con pasados fatigosos, impredecibles para mis adentros que corrompen ánimas nobles y poderosas, hoy en día vacías de esencia y frías como el hielo.

Semana de espacios abiertos, de búsquedas interminables, para encontrar el nido, el espacio, el hábitat intocable. Lo cierto es que las verdades hieren y no todos saben diferenciar, lo vano con lo cierto, de lo que nace desde el manantial del cariño.

La primera semana late, anclada a un resquicio de esperanza. No quiero que el afecto marche, recojo su hatillo, sacudo el polvo de las sandalias y sigo con Pasos de diamantina el camino hacia moradas donde sea bien recibido.