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La responsabilidad ahora es nuestra

  • Raúl Aarón Pozos

Raúl Aarón Pozos Lanz

A pesar de las acciones que se han realizado a nivel internacional y de la voluntad política mostrada por la mayoría de los jefes de Estado alrededor del mundo, los retos para el cuidado y preservación del medio ambiente siguen siendo enormes. De seguir con las tendencias actuales, los recursos más preciados con los que contamos en el planeta Tierra y su distribución geopolítica, serán la fuente de los mayores en los años por venir, si no acordamos y tomamos decisiones responsables y estratégicas para cuidar los recursos del planeta vamos a tener problemas serios, problemas que algunas ya se están haciendo presentes.

Temas como el calentamiento global, la disposición de residuos sólidos, el cuidado del agua, el trato que damos a la tierra y a los mares, así como el avance de la frontera agrícola para alimentar a millones de bocas en todo el mundo, la contaminación del aire, la eliminación casi sistemática de especies en todo el planeta y las enormes presiones demográficas parecen no darnos tregua. Sus expresiones brincan por todas partes y en todo momento, tan solo para recordarnos que no son problemas independientes, sino que están interconectados, que son causa y efecto de una misma lógica, de una misma cadena de tratamiento del planeta y todo lo que en él habita y que coexisten en un equilibrio muy frágil, que nos cuesta mucho trabajo comprender. La huella ecológica que estamos dejando para las futuras generaciones va a hablar de la tremenda y casi insultante irracionalidad con la que usamos y tratamos a nuestra única casa.

Me parece que esto se debe a que en muchos casos las políticas públicas de cuidado y preservación del medio ambiente siguen siendo de alguna manera residuales. La transversalidad de la política y su relevancia aún no permean debidamente las conciencias ni el ethos de la política pública. Sigue siendo una política tangencial que recibe atención si encuentra la suficiente voluntad política y presupuestos para ser atendida. Pero lo que también queda cada vez más claro es que muchas de las decisiones y acciones de políticas públicas son cada vez menos responsabilidad exclusiva del Estado y cada vez más de una social compartida. Me parece que existen ahora muchos problemas que se resisten a ser resueltos con aproximaciones diseñadas desde el escritorio de los expertos. Ahora las cuestiones verdaderamente públicas parecen demandar nuevas formas de intervención más allá de las respuestas burocráticas tradicionales y la fragmentación de problemas en departamentos. Creo firmemente que ahora muchas necesidades sociales requieren de la participación de los mismos ciudadanos, más que de intervenciones estatales unilaterales.

Lo que señala Achim Steiner, subsecretario General de las Naciones Unidas y director ejecutivo del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente es muy ilustrativo de lo que quiero decir. “La celebración anual del Día Mundial del Medio Ambiente, la cual recuerda a las personas de todo el planeta que son nuestras decisiones las que modifican el mundo que nos rodea.

Nuestras decisiones diarias como consumidores, multiplicadas por miles de millones, tienen un impacto colosal en el medio ambiente – algunas contribuyen al agotamiento de los recursos naturales, otras ayudan a proteger los frágiles ecosistemas. En cada momento, la decisión es nuestra”.

Me parece que apenas y alcanzamos a comprender el impacto de la decisión de cada uno de nosotros en el cuidado de nuestro futuro, siendo inverosímil que simples decisiones como no desperdiciar el agua, no tirar basura, es decir, de ser consumidores ecológicamente orientados tenga el impacto deseado para preservar nuestro ecosistema. Pero vaya que lo tiene. Una sola persona quizá no lo logre, pero 7 mil millones trabajando al mismo tiempo encaminados al mismo objetivo, cambiarán el rumbo del planeta. De no hacerlo, las consecuencias serán carísimas en términos económicos para todas las economías y devastadoras en términos.

Es urgente e inaplazable hacer todo aquello que sea necesario para cambiar la lógica del tratamiento del planeta, de consumidores irracionales y egoístas, en consumidores ecológicamente orientados, pues solo de esa forma esos 7 mil millones de personas que hoy habitan el planeta Tierra podrán cumplir sus sueños.

Desde el Senado y desde el Gobierno seguiremos trabajando comprometidos por el cuidado del medio ambiente y por crear las normas necesarias para hacer del país, y de nuestro planeta, un lugar digno de heredarles a las futuras generaciones.