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La revisión del TLCAN en el sector agroalimentario

  • Mireille Roccatti

*perpetuo vincit qui utitur clemencia

  • Mireille Roccatti

El actual contexto internacional, marcado por el nuevo Gobierno republicano y la reconstrucción de una política comercial restrictiva por parte de Estados Unidos, así como el anuncio de revisión o cancelación del TLC, nos obliga a revisar, replantear y reflexionar respecto de la necesidad de tomar decisiones en materia de políticas publicas en específico, pero sobre todo, en un ajuste al Modelo de Desarrollo Económico, vigente desde hace tres décadas.

En estas páginas y en distintos foros, desde hace tiempo he afirmado y reitero nuevamente, que la enorme desigualdad social generada durante el neoliberalismo –que tiene sufriendo algún grado de pobreza a más de la mitad de la población y en contraste la aguda concentración de la riqueza en unos cuantos, como nunca en nuestra historia– deberíamos revisarla o terminaríamos al borde del abismo de un comprensible estallido social.

Las condiciones prevalecientes en el entramado internacional nos favorecen. Hagámoslo. En esta colaboración me ocuparé solo de formular algunas propuestas relativas al sector primario agroalimentario, previo a una revisión- diagnóstico del mismo. En relación al valor de exportaciones, el sector ocupa el tercer lugar después del manufacturero y el automotriz y por encima del petrolero.

En los últimos años, el sector ha sido el más dinámico de la economía, creciendo al doble que la economía en su conjunto, entre 4.5 por ciento y un cinco por ciento. Y presenta un superávit del orden de cuatro mil 327 mdd, con un valor total de 28 mil 967 mdd.

Actualmente, México es el décimo productor de alimentos del mundo. Somos sexto productor de maíz; el segundo en sorgo; el sexto en bovinos y el séptimo en leche. En el superávit comercial destacan los subsectores: hortofrutícola y agroindustrial. Pero arrojan déficit los de granos y oleaginosas y pecuario. Y debe reconocerse que importamos 80 por ciento de los requerimientos de arroz; el 31 de maíz amarillo; 65 de trigo y 16 por ciento de carne de aves. Y si algo debemos cuidar y prever es asegurar las líneas, maíz- masa – tortilla y trigo-harina -pan.

Respecto del subsector pecuario, en bovinos somos el sexto productor mundial, el noveno país exportador pero ocupamos el onceavo como importador; con un consumo per cápita de 15.5 kilos. En cerdo: ocupamos el octavo lugar como productores, el sexto como exportadores, pero somos el tercero como país importador; con un consumo per cápita de 18.6 kilos. En pollo somos el sexto productor y el tercer país importador, con un consumo per cápita de 31.9 Kgs. Finalmente, en leche ocupamos el séptimo lugar como productor, pero somos el tercer país importador, básicamente de leche en polvo. En cuanto a generación de empleo, este subsector genera 2.4 millones de empleos directos y 3.6 de indirectos.

Es el momento de revisar la política pública agroalimentaria de manera integral. Pasamos de la Soberanía Alimentaria a la actual de Seguridad Alimentaria. Es el momento de plantear una de Sustentabilidad Alimentaria, que diversifique la adquisición y venta de lo que producimos y exportamos y de lo que requerimos y compramos. La dependencia con Estados Unidos en ambos aspectos debe terminar. Hay que modificar el patrón de cultivos y cuidar la relación con la preservación del Medio Ambiente. Tenemos que revertir entre otras muchas cosas la contaminación de mantos freáticos y reservorios de agua dulce, así como de la tierra misma. Es obligación básica que los mexicanos coman más y mejor. Es inaceptable la pobreza alimentaria.
*continuamente vence quien práctica la clemencia.