imagotipo

La SCJN abrió la caja de Pandora / Agenda Ciudadana / Rebecca Arenas Martínez

  • Rebecca Arenas

La semana pasada tuve ocasión de participar en el 17 Congreso Internacional en Adicciones “Evidencias para el Desarrollo de Nuevas Políticas Públicas”, organizado por Centros de Integración Juvenil AC y La Federación Mundial contra las Drogas (WFAD) una experiencia por demás enriquecedora.

Durante tres días, las instalaciones del Centro Bancomer Santa Fe en la Ciudad de México albergaron a los más connotados especialistas de México y el mundo en materia de adicciones: médicos, científicos, investigadores, funcionarios de Naciones Unidas y sus agencias especializadas, funcionarios del Gobierno de México y de otros países en el tema de salud, y a mi juicio, la presencia de mayor valía, porque pocas veces, en los hechos se le toma en cuenta, fue la presencia de numerosas organizaciones ciudadanas de México y del extranjero, comprometidas con la preservación de la salud de la población, que es, o debiera ser el valor tutelar máximo por parte de los gobiernos.

Paradójicamente, la inauguración de este Congreso, coincidió en día y hora, con la noticia de la decisión de la Suprema Corte de Justicia de la Nación de amparar la solicitud de cuatro ciudadanos mexicanos para fumar mariguana con fines recreativos. Decisión cuyo impacto la propia SCJN intento disminuir señalando que no se había legalizado la marihuana, sino solo autorizado su cultivo y consumo en el caso de las cuatro personas que se ampararon. Soslayando claramente, la caja de Pandora que se abre a partir de esta decisión, que ya apoyan muchos empresarios en México y Estados Unidos, que pretenden beneficiarse con este nuevo giro de venta de estupefacientes, como lo muestran los millonarios contratos a despechos lobistas al Congreso norteamericano, empeñados en convencer a los legisladores de que se trata de una yerba inofensiva para la salud, si se compara con el alcohol y el tabaco. Lo cual es tampoco es verdad. La meta de las cúpulas tabacaleras es activar un gran negocio con millones de consumidores en el mundo en desarrollo.

No se trata de oponerse a la mariguana, por un criterio puritana, sino porque está demostrado que la mariguana tiene efectos en la salud y repercusiones sociales de consideración. En los primeros, produce cuadros psicóticos con alucinaciones; lo que nos obliga a reflexionar, sí eso es lo que queremos para nuestra juventud, ya de por sí aquejada por situaciones desfavorables como la escasez de oportunidades para la educación, el empleo y para su desarrollo.

Las drogas no pueden tener “uso recreativo” dado que su consumo es dañino. Hablar de usos lúdicos o recreacionales banaliza el problema, ya que sus repercusiones a nivel individual, familiar y social no tienen ninguna relación con el juego ni con la recreación.

El Observatorio Mexicano de Tabaco, Alcohol y otras Drogas (Omextad) que integra datos de diferentes fuentes como el Sistema de Vigilancia Epidemiológica de las Adicciones (Sisvea), de los Centros de Integración Juvenil (CIJ) y de los Centros de Atención Primaria a las Adicciones (CAPA), registró que en 2014 fueron atendidos 18 mil 886 pacientes en centros de tratamiento, y la mariguana fue reportada como droga de inicio por menores de edad en el 67.6 por ciento de los casos.

Sin embargo, la decisión de la Suprema Corte ya se dio, y a juicio de los políticos y líderes sociales que se oponen a su consumo generalizado con fines recreativos, ahora es cuando debe darse un debate a fondo sobre el cómo, cuándo y dónde se llevará a la practica el consumo recreativo, que más pronto de lo que nos imaginamos, meterá a las autoridades en un verdadero nudo de incongruencias, y lo peor, sin tener a mano instrumentos jurídicos para resolverlo.

A manera de cierre, una serie de preguntas que todos debiéramos hacernos antes de festinar o santiguarse frente a la decisión de la SCJN: ¿Cómo se controlará la producción doméstica, el tipo y el volumen de mariguana?; Igual que se puede producir una, dos o tres plantas para este propósito ¿podría crearse un sistema de cultivo hidropónico en el que, en una superficie de 30 metros cuadrados pueden llegar a obtener de 100 a 200 kilogramos, también se le considerara auto consumo?; ¿Qué control se puede dar así al tipo de mariguana (ya que la concentración de THC va del 5 al 25 por ciento)? ¿Cómo y quién haría esta supervisión?; ¿Cómo se piensa impedir que los menores de edad, que son los más interesados en la obtención del producto, participen en el proceso productivo?; Ante esta “liberación doméstica para el autoconsumo” ¿qué actitud deberían de tomar las autoridades del país con la producción del campo?: ¿quedaría sin cambios desde el punto de vista judicial? ¿Habría alguna diferenciación y por ende cambio de actitud; ¿Cómo se controlaría o mejor aún, impediría, que la producción doméstica para el autoconsumo proveyera con más facilidad a los menores de edad, que hoy cada vez son más proclives al consumo de estas sustancias? Preguntas que debieron formularse los Ministros de la SCJN, pero han preferido dejar la caja de Pandora abierta.

rayarenas@gmail.com