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La tormenta Trump

  • Alejandro Díaz

  • Alejandro Díaz

La tormenta está por llegar. En tres días toma posesión quien en su campaña tronó en contra de nuestro país y nuestros migrantes. En pocos días más Donald Trump comenzará (más bien continuará) un muro que cree protegerá de entradas no autorizadas, e iniciará su intento de acabar con el TLC para impedir que “les robemos trabajos”. Su amenaza de expulsar millones de indocumentados no debe ignorarse, ya que afecta profundamente a ambos países.

Por un lado, Donald Trump ya está buscando conflicto con la República Popular China, que si escala después de la toma de posesión, preocupará su resolución. El mundo entero estará pendiente de ello, lo que no sucederá en nuestro caso. Estamos solos en lo que él haga en torno a los asuntos mencionados en el párrafo inicial, pues solo nos afecta a nosotros y al propio Estados Unidos. El resto del mundo no intervendrá, así que preparémonos, estando unidos, a defendernos solos.

El muro es lo de menos, es solo un ardid publicitario. Buena parte ya está construido y lo que falta es desierto o es el río Bravo, por lo que dedicarle recursos solo es para reforzar su discurso. Sigue en su empeño de que México lo pagará aunque sea a costa de secuestrar remesas de migrantes que suman más de 25 mil millones de dólares al año. Pero debemos recordarle que una cantidad mayor -la de las utilidades de las inversiones norteamericanas- fluye hacia su país, y afectarlas desatará una crisis en el ámbito financiero.

Antes de iniciar la renegociación del TLC Trump ya ha comenzado a presionar a empresas de su país para que dejen de invertir en México y que mejor lo hagan en Estados Unidos. Seguramente lo seguirá haciendo mientras impulsa los cambios o bien la anulación del Tratado, proceso que durará largo tiempo. No estaría de más recordarle que además de que les vendemos, también les compramos: México es el segundo comprador de bienes en EUA. Una cosa no va sin la otra.

El TLC es un ordenamiento jurídico para que lleguen productos al consumidor al mejor precio posible. Si de-saparece, el comercio binacional queda al arbitrio de la legislación de la Organización Mundial de Comercio (OMC), y de un arancel cero se pasaría a un arancel entre el dos y el siete por ciento dependiendo del producto. No habría forma de imponer un arancel del 35 por ciento como ha amenazado Trump, a menos que Estados Unidos decida salirse de la OMC. Si ese fuera el caso, sería el principio del fin del comercio mundial.

Mientras sucede una cosa u otra, tenemos que encontrar formas de aprovechar la capacidad productiva del país. Mucho de lo que se exporta a Estados Unidos no se queda en ese país. Un buen porcentaje se reexporta a terceros países a través de filiales o de distribuidores independientes. ProMéxico y la Secretaría de Comercio ya deben tener identificadas esas triangulaciones y deben apoyar a empresas que organicen envíos directos, sin pasar por EU. Por lo menos de las empresas automotrices europeas y asiáticas. No debemos quedarnos cruzados de brazos mientras dura la tormenta.
daaiadpd@hotmail.com