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La tragedia de la diabetes

  • Alejandro Díaz

  • Alejandro Díaz

Grave problema social. Unos la padecen y no lo saben, muchos la sufren en silencio y otros más peregrinan por hospitales y clínicas. La diabetes mellitus, terrible mal de nuestro tiempo, supera en fatalidad al cáncer (en todos sus tipos) y es casi como los males cardiacos. Como se puede mal vivir con esta enfermedad en su fase inicial, los médicos tardan en diagnosticarla hasta que los daños son obvios e irreversibles. Al inicio del mal los síntomas de tan ligeros no preocupan a quienes la sufren: sed y hambres excesivas, frecuentes micciones y cambios en el peso.

La diabetes es un conjunto de alteraciones metabólicas que causan altas concentraciones de glucosa en sangre por producción defectuosa de insulina, por incapacidad para procesar ésta o por aumento de producción de glucosa. Conforme avanza la enfermedad, ésta afecta la visión, los riñones y las extremidades, hasta inclusive impedir la vista, requerir diálisis, sufrir amputaciones, o incluso la muerte prematura.

Si todo lo anterior es grave para quien sufre el mal, su incidencia es muy perniciosa para la sociedad. Aumentan la dolencia y las necesidades de atención: consultas, surtido de insulina, uso de aparatos para diálisis, y por supuesto las muertes. En reciente conferencia, el secretario de Salud informó que las defunciones por diabetes han subido (por cien mil habitantes) de 21 en 1980 a 81 en 2015; un 273 por ciento de incremento y con tendencia creciente. De continuar esa trayectoria en poco tiempo la diabetes superará a los males cardiovasculares como primera causa de muerte, muy por encima de accidentes y agresiones.

Mucho se habla de muertes violentas en México y de la necesidad de reducirlas, pero poco se habla de medidas para reducir la diabetes. Hace 20 años se introdujo un impuesto a las bebidas de alto contenido calórico para reducir la obesidad y se introdujeron diversas medidas para mejorar la calidad nutricional en escuelas con el mismo objetivo, pero contra la diabetes, nada. La Secretaría de Salud (SSa) sabe que el sedentarismo agrava el problema y que siete de cada 10 mexicanos sufren sobrepeso, pero no intenta cambiar la inercia.

La SSa ha hecho un diagnóstico preciso sin recetar el remedio. Sabe que de no abatirse la tendencia creciente de la diabetes cada vez más mexicanos la padecerán, requiriendo más consultas, fármacos y diálisis, superando la disponibilidad de médicos, instalaciones y presupuesto.

México requiere de inmediato medidas para reducir la incidencia: enfatizar la seriedad del problema, publicitar los riesgos, motivar a embotelladoras a introducir bebidas de bajo contenido de glucosa, aumentar impuestos a las que lo excedan, incluso retirar expendedores de bebidas o quitar azucareras de mesas de fondas y restaurantes como se hizo con la sal. También multiplicar la actividad física a todas las edades.

Se requieren medidas extraordinarias para atender un problema extraordinario. Lo que está claro es que si nos quedamos solo con el diagnóstico, será sombrío el futuro de la salud de los mexicanos.
daaiadpd@hotmail.com