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La tragedia de Pajaritos / Betty Zanolli Fabila

  • Betty Zanolli

El preludio a la tragedia del complejo petroquímico Pajaritos del pasado miércoles, una de las páginas más negras de la historia del sector petrolero de México, comenzó cuando el 30 de julio de 2013 en el Diario Oficial de la Federación se publicó el Acuerdo que desincorporó del régimen de dominio público de la Federación un inmueble de 476 mil 386.00 m2 localizado en el municipio de Coatzacoalcos, Veracruz, para que el organismo público descentralizado Pemex-Petroquímica lo enajenara a título oneroso. Derivado de él, más de la mitad de la planta de Pajaritos, la de mayor rentabilidad de Pemex, pasó a manos de particulares, los dueños de Mexichem -otrora banqueros durante el salinato-, quienes por adjudicación directa y a un precio oprobioso -2 mil 993 millones de pesos- adquirieron el 58.46 por ciento de sus acciones. Inaugurado el 18 de marzo de 1967, Pajaritos ha sido el supremo complejo estratégico dentro del corredor petroquímico ubicado al sur del territorio veracruzano y para Mexichem representa tener el control de la producción de cloruro de vinilo, insumo fundamental para la elaboración de PVC. Lo paradójico es que en el Informe Anual de 2013 Pemex refiere haber dejado de vender 44.5 por ciento del insumo. ¿Ganó algo con ello? Agudizar su dependencia y reducir drásticamente sus ingresos y a pesar de que la sociedad intentó revertir la situación, el líder del sindicato petrolero mantuvo un cómodo silencio institucional y nada cambió: Pemex lejos de no ser privatizado y modernizarse se privatizó y no se modernizó.

Nadie duda que un accidente ocurre pese a todas las previsiones necesarias, pero la magnitud del peligro se potencializa cuando la falta de inversión y el desprecio por realizar el mantenimiento mínimo priva, sobre todo cuando se busca obtener el mayor beneficio al menor costo, como fue en Pajaritos, donde 25 años transcurridos desde la ocurrida en 1991 en el mismo complejo no sirvieron de nada, a pesar de ser hoy la sede siniestrada parte del emporio petrolero del socio dominante de la Reforma Energética, porque en tanto permitamos que en nuestra Nación la ambición crezca sin límite en aras de obtener el mayor poder económico y político, todo será inútil. Y algo peor, mientras permitamos que por un lado circulen por internet los datos personales de los casi 100 millones de votantes mexicanos y, por otro lado, los legisladores criminalmente coadyuven a que la información correspondiente a contratos y enajenaciones petroleras se reserve, comprendida la de la venta de la mitad del complejo petroquímico Pajaritos por 12 años, posibilitaremos que sea al amparo de la secrecía y la discrecionalidad que continúen tomándose decisiones de la más alta trascendencia para el desarrollo de la Nación. Pajaritos es así muestra palpable, lacerante, de nuestra dramática y cada vez más patética realidad, marcada por el sello de la opacidad con la que el Gobierno actúe en todos sus niveles.
bettyzanolli@gmail.com

@BettyZanolli