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La tres de tres / Libertad Bajo Palabra / Pedro de Léon Mojarro

  • Pedro de León Mojarro

(Declaraciones: patrimonial, fiscal y conflicto de interés)

En múltiples ocasiones me he referido al tema de la lucha contra la corrupción, reconociendo la urgencia de enfrentar este mal, como el peor de todos los que actualmente padecemos en México.

Acertadamente, en meses recientes diversas organizaciones coordinadas por el Instituto Mexicano de la Comunicación y Transparencia Mexicana, promovieron la iniciativa “Tres de tres”, para que todo servidor público realice las tres declaraciones: patrimonial, fiscal y de conflicto de interés, además de establecer diversos mecanismos para tipificar las faltas administrativas graves constitutivas de corrupción y determinar procedimientos para investigar, perseguir y sancionar estas conductas.

Como lo anunciaron las organizaciones participantes en su portal para difundir la propuesta, se trata de una “iniciativa que busca reconstruir la confianza ciudadana, a través del compromiso y transformación de la clase política en nuestro país: funcionarios y políticos que antepongan los intereses de México a los suyos”.

Se recabaron 309 mil 476 firmas ciudadanas, con lo que se logró la meta para que la iniciativa sea discutida en el Congreso.

Este caso es una excelente muestra de lo que puede lograr la sociedad organizada y movilizada en torno a un hecho que causa indignación y repudio hacia las instituciones, pues se trata de dos temas en uno, la corrupción y la impunidad.

Particularmente, la corrupción, según la revista Forbes, es percibida por 8 de cada 10 de los ejecutivos de empresas instaladas en el país como una amenaza creciente para el desarrollo y crecimiento empresarial.

Actualmente la propuesta de Ley Tres de Tres, está en el Congreso y tendrá que pasar una serie de obstáculos frente a los que se oponen que sea aprobada tal como fue presentada.

Por lo pronto, ya hay quien propone reducirla a 2 de 3, omitiendo la declaración fiscal y en el colmo del cinismo, hay quien ha querido limitar el universo de los obligados a quienes ganen al menos 400 mil pesos anuales.

Cualquiera de las dos medidas restringiría indudablemente los alcances y eficacia de una ley que lo que pretende es, justamente, limitar las iniquidades generadas de manera ilegítima debido a la opacidad en las cuentas precisamente de quienes más perciben. Gabriel Zaid afirma que “La corrupción no consiste en que los políticos tengan intereses particulares. Siempre los tendrán, como cualquier ciudadano. La corrupción consiste en que no sean publicables, aunque se dedican a ejercer poderes públicos”.

Ojalá que esta ocasión el Congreso dé muestras claras ante una demanda manifiesta de la sociedad, sobretodo, ante el retraso a las leyes reglamentarias del sistema anticorrupción; aprobar esta inactiva daría una muestra positiva y más aún si se decretará aplicarla a los candidatos actuales.

Y si usted, lectora, lector querido, no tienen inconveniente, muchas gracias por sus amables comentarios y aportaciones, nos leemos el próximo jueves.

P.D. Terrible injusticia. Dice León Krauze: “Las lecciones que nos deja el terrible caso de la violación de Daphne Fernández no podrían ser más tristes. México podrá avanzar en lo que quiera, podrá convertirse en una potencia económica si alguna vez se da el milagro, pero el alma del país permanecerá rota mientras la justicia solo sea para unos cuantos, mientras que padres como Javier Fernández permanezcan solos contra el sistema, aterrados por las consecuencias de su valentía, buscándole a sus hijos un destino muy lejos del sitio que los vio nacer”.

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*Miembro de Unidos Podemos A.C.