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La Unión Europea y los nuevos tiempos

  • Rosamaría Villarello

  • Rosamaria Villerello Reza

Francia es, junto con Alemania, de los países que mayor influencia tienen en los escenarios internacionales; de ellos dependen las principales decisiones que se tomen en la Unión Europea y su impacto también al resto del mundo. Su existencia como bloque dio paso en el último cuarto de siglo XX a la era multipolar, fuera de lo que han venido a representar Japón, China o Rusia, presumiblemente como potencias.

Las elecciones que van a tener lugar el próximo año los coloca estratégicamente, sobre todo después de lo sucedido con el Brexit y la dimisión de hace unos días del Primer Ministro italiano; en el centro de las transformaciones que resonará inexorablemente ese conglomerado que representa la Unión Europea (UE), sobre todo después del 20 de enero en Estados Unidos.

En Francia, el presidente Hollande decidió no presentarse a una reelección ante su visible impopularidad, sobre todo por la ola de atentados generada por grupos yihadistas en territorio francés durante su mandato. Su partido, el Socialista (PS), ha estado fuertemente cuestionado incluso por la política de migración, a quien se le achaca gran parte de la violencia sufrida en los últimos años. Ante tal panorama, el exprimer ministro Manuel Valls parece ser el que ganará las primarias en enero, frente a otros contendientes del PS, que ya suman más de siete.

Es la razón por la que los partidos de derecha y ultraderecha francesa, respectivamente, han ganado fuerza. Por un lado está el de los republicanos, que ya ha sido nominado para contender por la Presidencia de la República Francesa, Francois Fillon. Marine Le Penn, del Frente Nacional -quien se ha mostrado simpatizante del presidente electo Trump- ha ganado mayor fuerza entre los suyos y los que ya no simpatizan con posturas moderadas de centro, e inclusive de la izquierda. De nueva cuenta la incertidumbre de si las encuestas y pronósticos acertarán al ganador en abril o mayo, en caso de pasar a segunda vuelta, lo que parece más probable.

Por su parte, Angela Merkel, de la Unión Demócrata Cristiana de Alemania, vislumbra una nueva reelección en puerta para el 2017, a pesar de que ha perdido las recientes elecciones regionales. Pero su posicionamiento desde 2005 y la alta votación para seguir al frente de su Partido en más del 80 por ciento, intenta refrendar una posible victoria. Nuevamente las elecciones norteamericanas son un aviso para el cambio de estrategia de la Canciller, y ya se aprecia en sus últimos discursos. El factor Trump parece que no tendrá resultados en Alemania, sobre todo porque cuenta con el respaldo de gran parte de los líderes que ven en ella una garantía para que la UE no se desintegre y más bien se reinvente ante los retos por venir. Además, hasta ahora no tiene algún opositor de peso que pueda competir con ella.

La UE desea seguir siendo un equilibrio en la política mundial.