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La urgencia por ocultar la crisis económica

  • Claudia Corichi

  • Mtra. Claudia S. Corichi García

Hasta hoy, no existe certeza sobre si ha sido un acierto o un error el alza a la tasa de referencia el pasado 29 de septiembre por las autoridades monetarias del país. Sin embargo, las cifras actuales indican que la contención de la divisa verde ha llegado en disenso, con grandes sacrificios, y ha orillado incluso al Banco de México –a pesar de sus resistencias- a mandar un mensaje muy revelador sobre la actual situación económica del país. En el pasado han quedado las subastas millonarias para apaciguar un incontenible dólar que hoy en el recuento de los daños, ha impactado en la inflación acumulada.

Pero ¿qué significa que BANXICO haya decidido aumentar las tasas de interés?. Para muchos depende del cristal desde el que se mire. Ahorradores e inversionistas –la minoría- podrían acceder a acuerdos con mejores ganancias, mientras que otros apenas mitigarían el efecto de la inflación. La medida parece tener la finalidad de atraer flujos de capital extranjero en razón de que la deuda mexicana sea más atractiva, es decir como herramienta de ajuste ante un contexto tan adverso como el aumento del precio del dólar.

Para las mayorías, sobre todo para quienes manejan créditos a tasas flotantes, o quienes se disponían a contratar un crédito en el futuro próximo se trata de una situación compleja. El aumento en la tasa significa el uso de seguros, o en su defecto pasar al terreno de la morosidad o de la acumulación de deudas que se vuelvan impagables. Algunas calificadoras han advertido ya un posible impacto negativo en los activos de la banca en México, por la desaceleración de la economía que podría llevar a impagos por parte de los usuarios, lo que terminaría con las recientes y efímeras mejoras en el Índice de Morosidad (IMOR). Ni que decir en lo que se convertirán las tasas de las tarjetas de crédito que son usadas hoy por 22.6 millones de mexicanos.

A pesar de que la FED en Estados Unido no consideró elevar sus tasas, la decisión de BANXICO de encarecer el acceso al dinero, representa el tercer aumento de este año, y llega justo ante la imposibilidad de mantener a raya la inflación, que al cierre de septiembre se aceleró a 2.97%, su mayor nivel desde abril del 2015. Y es que tan sólo de septiembre de 2015 al cierre del mes pasado, se registró un aumento del tipo de cambio de dólar-peso 14.3%, es decir que pasó de 16.84 a 19.24 pesos, con la ruptura de la barrera psicológica de los 20 pesos que sin duda afectó los mercados.

Muchos hemos cuestionado la decisión de subir las tasa de referencia del Banco de México, sobre todo cuando podemos afirmar que los incrementos de diciembre de 2015, y del 17 de febrero y 30 de junio de este año no fueron de utilidad para fortalecer al peso, y peor aun, que inmediatamente después del incremento del pasado jueves 29 de septiembre, el peso no se fortaleció sino que cayó frente al dólar hasta 19.54 pesos. Esta situación evidencia que poco se ha hecho desde otras instancias para subsanar los problemas deficitarios de la balanza comercial y por ende de la política macroeconómica, ahí es donde radica el verdadero problema.

La decisión que ha venido de la Junta de Gobierno del Banxico muestra no sólo una grave preocupación por la economía nacional, sino una situación muy grave para los deudores si consideramos que es altamente probable que en diciembre la FED aumente sus tasas, y que la inflación supere la línea del 3.0%, lo que dará el pretexto perfecto al Banco Central  para subir nuevamente la tasa.

Desde el Legislativo, podemos señalar, que la decisión de política monetaria afectará considerablemente la propuesta de Presupuesto de Egresos, pues ésta contempla un costo financiero para la deuda pública de 568,197 miles de millones de pesos, pero bajo tasa esperada promedio de 4.9%, por lo que habrán de destinarse más recursos a al manejo de estos pasivos. Si dicho aumento, afecta además el ritmo de crecimiento económico, el potencial de recaudación a través de los impuestos no cumplirá con las expectativas, lo que habrá de llevar a mayores ajustes en razón de los ingresos que se  prevén para 2017.

Es urgente que las autoridades de la Junta de Gobierno y el Ejecutivo expliquen qué escenarios se han previsto en razón del aumento del dólar, pero también respecto de las medidas que han decidido tomar. De prolongarse más esta situación habrá la tentación de hacer uso de la línea de crédito que otorgó a mediados de esta año a México el FMI, lo que hoy en vísperas de otro año en recesión y estancamiento, pinta para agudizar la realidad social de muchas y muchos mexicanos que sobreviven con un salario mínimo pauperizado.