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La verdad a flote

  • Federico Ling Sanz

  • Federico Ling Sanz Cerrada

Escuchaba durante la semana que termina en varios noticieros y medios de comunicación, que la verdad tendrá que salir a flote. Lo decían los funcionarios del Gobierno federal con gran entusiasmo. En varias entrevistas y en diversos lugares y por diferentes canales. Todos ellos se referían al triunfo y a la próxima presidencia de Donald Trump en Estados Unidos. Y hacían gala de ello. Quizá la versión oficial del Gobierno es esa precisamente: que las cosas no están tan mal y la verdad tendrá que salir a flote.

¿A qué se referían nuestros funcionarios cuando hablaban de eso? A que el presidente electo Trump ha amenazado con sacar a su país del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA por sus siglas en inglés). A que el nuevo Gobierno de Estados Unidos no nos percibe como socios sino como amenaza. A que habrá –según Trump– deportaciones masivas de inmigrantes indocumentados, etc.? En lo personal yo creo que se equivocan los estadunidenses al percibirnos de ese modo. Comparto la idea del Gobierno federal de que en verdad México le aporta más a Estados Unidos de lo que le quita supuestamente. Las cifras no mienten y allí están los estudios que ha hecho, por ejemplo, la Secretaría de Economía, de lo que México le aporta a su vecino del norte: millones y millones de dólares (un lenguaje que ellos entienden más que bien).

¿Cuál es entonces la razón de mi preocupación, si todas las cosas parecen estar en orden? Si la verdad, los hechos y las cifras están de nuestro lado, por qué temer ante este panorama que se avecina próximamente? Pues bien, creo que la razón está en lo siguiente: los “americanos” (como se autollaman ellos mismos) en general no están interesados en la verdad; están interesados en su sentir. Defienden su posición, pero no su interés. Así pasa y a veces la gente simplemente toma decisiones irracionales porque va más de acuerdo a su forma de sentir que a la verdad de los hechos. Cuando las pasiones, el enojo o los sentimientos dominan a las personas, no actúan de forma sensata o racional.

La posición de los estadunidenses es tener razón. Ellos siempre quieren ser “los buenos del cuento”, los héroes, los que hacen el bien, los que corrigen a los demás, los que organizan el mundo. Su posición además se entremezcla con un poco de racismo y de discriminación, de intolerancia, de autoritarismo. Y están empeñados en tener la razón. Y en este juego, ellos piensan que están bien y nosotros estamos mal. Sin embargo, debería estar en el interés de ellos mismos saber que la alianza estratégica con México les redunda en enormes beneficios. Que ganan mucho más con nosotros y que les conviene que seamos aliados.

Lo que me preocupa entonces es precisamente eso: ellos están más interesados en tener la razón, en sentir que tienen más poder y control sobre los otros y que los demás acatan sus mandatos, que en auténticamente cuidar sus intereses alrededor del mundo. Inclusive pienso que la defensa a ultranza de esta posición va en detrimento directo de su interés (comercial, cultural, económico y de seguridad).

Y los funcionarios del Gobierno de México deben darse cuenta que, por esto anterior, la verdad no saldrá a flote por sí sola. Tiene una gruesa capa de ceguera que no la deja flotar. Luego entonces, claro que el mensaje debe ser positivo desde el Gobierno, pero en el fondo tienen que saber que los únicos que van a poder hablarle a esos “americanos” irracionales, serán “otros americanos” racionales y tendrán que obligar un poco a la verdad a ver la luz.
www.federicoling.com y @fedeling

*Maestro en análisis político y medios de información.