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“La verdad es difícil”: NYT

  • Betty Zanolli

  • Betty Zanolli Fabila

Un nuevo e inédito hecho tiene lugar en el álgido y desaforado arranque de la administración presidencial en Estados Unidos a menos de 40 días de haber llegado Donald Trump y de nueva cuenta, el epicentro tiene un nombre: la verdad. Porque la verdad no solo está relacionada con el poder, es en sí poder, subjetivo, emanado de una ética propia e inspirada en una determinada racionalidad. Por algo Foucault demostró que más allá de la verdad de un discurso, todo discurso nace del autor como proyección.

Se trató de la exclusión de que fueron objeto nueve legendarios medios de comunicación particularmente críticos, entre otros: The New York Times, Los Ángeles Times, CNN, Político, The Guardian, BBC, por el secretario de prensa estadunidense, Sean M. Spicer, quien les impidió entrar a una reunión informativa en la Casa Blanca.

Acto que da inicio a un nuevo, indignantey alarmante capítulo en la historia de la censura contemporánea y que es consecuencia del delirante manejo del discurso presidencial contra los medios informativos a los que descalificó, anatemizó y confrontó con la sociedad desde un inicio: “Estamos combatiendo las noticias falsas. Son falsas, embustes, falsas. Hace unos días llamé a las noticias falsas el enemigo del pueblo y lo son… Tenemos que luchar contra ellos. Los medios son muy inteligentes, muy astutos y deshonestos… Se enfadan cuando exponemos sus noticias falsas”. ¡¿Noticias falsas?! Si alguien es epítome del falsarismo y distorsiones él. No obstante, la afrenta encontró el apoyo solidario de la revista Time y de la agencia The Associated Press (AP) quienes decidieron tampoco entrar. Otros, como el conservador The Wall Street Journal que sí ingresó, más tarde señalarían que no hubieran entrado al evento de haberse enterado antes de lo ocurrido con sus colegas.

Lo más impactante es que esto acaezca en una sociedad para la que la libertad de prensa y de expresión habían sido dos de sus más grandes conquistas como nación. Ello explica la reacción de The New York Times en la multivista transmisión televisiva de la entrega de los Oscares al presentar su comunicado: “La verdad es difícil”, en el que por 30 segundos en una pantalla con fondo blanco y texto en letras negras, una voz enlista un panegírico a la verdad, a través de múltiples frases evocadoras de lo que hoy acongoja a EU, mientras otra le rebate: “La verdad es que nuestra nación está más dividida que nunca. La verdad es que los hechos alternativos son mentira. La verdad es que los medios son deshonestos…, que tenemos que proteger nuestras fronteras…, que su política sobre los refugiados es un veto camuflado a los musulmanes…”. Así, hasta que tras un abrupto silencio que corta el diálogo, concluye el mensaje: “La verdad es difícil. La verdad es difícil de encontrar. La verdad es difícil de conocer. La verdad es más importante ahora que nunca”.

¡Por supuesto, no solo para EU: para todo el mundo! ¿Asombra? No, porque a pesar del auge de la intercomunicación social, transparencia y acceso a la información, la verdad está secuestrada por la ambición sorda e intestina de los Gobiernos que, como en México, si algo distorsionan, ocultan y borran es todo lo que los desnude y condene.

Y, sobre todo, alarma en extremo porque a la psicopatía y magalomanía de Trump a la que aludíamos la semana pasada, debemos sumar su desaforada esquizofrenia y paranoia, que hacen ya de él un evidente caso clínico de psicosis. Tal es su desfase irracional de la realidad, medida de su miedo y cero tolerancia a la crítica, productos de una profunda baja autoestima. Por lo pronto hasta ahora solo Richmond ha elevado su voz. ¿Cuánto tardará el Congreso de EU?
bettyzanolli@hotmail.com

@BettyZanolli