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La verdadera liguilla | ESTO y algo más | Pedro Peñaloza

  • Pedro Peñaloza

“Somos arquitectos de nuestro propio destino”.

Albert Einstein

La esperada liguilla, que las televisoras defienden “a capa y espada”, empezó sin la emoción o espectacularidad de los torneos pasados. Sabemos que no hay nada nuevo al decir que el torneo de apertura tuvo como denominador común la irregularidad y que fueron contados los encuentros que mostraron buen futbol y espectáculo a la tribuna, pero ahora su “mini torneo” tampoco ha estado al nivel esperado, es decir, los cuartos de final no estuvieron a la altura de torneos anteriores, es más, el tema en los medios no fue el desempeño de los equipos sino el arbitraje, sí, los jueces estuvieron “en el ojo del huracán” esta primera semana de finales, fue tanta la crítica y los comentarios de entrenadores y jugadores hacia los silbantes que varios han quedado ya suspendidos o congelados para pitar en las siguientes partidos.

Sin embargo, todo apunta a que los encuentros de semifinales serán más emocionantes, ya que, por un lado, veremos la gran rivalidad que existe entre Pumas y América, viejos conocidos que han construido una historia propia en fases finales. El primero representa a la Máxima Casa de Estudios, la universidad más importante de Latinoamérica, también, una de las canteras más importantes del país. El segundo, simboliza a una de las empresas más poderosas, asimismo personifica la riqueza, el dinero, equipo que tiene la capacidad de comprar a los refuerzos que quiera. Por tal motivo, las dos instituciones son contrastantes, agua y aceite, tal vez por eso la gran rivalidad.

Ahora bien, no solo pensemos en la disputa que habrá dentro de la cancha, también tenemos que estar conscientes que es un partido que genera muchas emociones fuera de ella. Tanto los universitarios como las águilas cuentan con grupos porriles que se han hecho fuertes principalmente por el dinero que reciben directa o indirectamente de los equipos. No seamos ingenuos, porras de tal magnitud no se forma de un día a otro ni por iniciativa de unas cuantas personas, no, son agrupaciones que cuentan con el apoyo de la institución y que cumplen varias funciones como el control o la venta de mercancías y boletos, etc.

Por otro lado, tenemos la semifinal entre Toluca y Tigres, clubes que han respetado el proceso de sus entrenadores y han priorizado el estilo de juego a los resultados. Además, ambos optan por ampliar la cancha mediante el toque de balón, es más, algunas veces puede parecer que practican un juego tedioso debido a que los dos prefieren construir desde atrás y evitan el pelotazo a toda costa. También, los dos técnicos aprovechan sus jugadores veloces por las bandas, por lo tanto no nos extrañe ver marca de dos defensas a los extremos de ambos equipos, quien pueda evitar que su rival pueda mandar centros a sus puntas tendrá un mayor porcentaje de éxito.

Estamos a un par de semana de tener un nuevo ganador del torneo de apertura, somos de las pocas ligas que aún tienen dos campeones por año y si le sumamos la Copa Mx tendríamos cuatro equipos levantando copas “¡Ver para creer!” Con este sistema se minimiza al triunfador, sin contar que los torneos cortos privilegian la inmediatez y eliminan los procesos a mediano y largo plazo. Además, de que la irregularidad que permea nuestro futbol se nutre de privilegiar la mediocridad al permitir que la mitad de los equipos de la liga puedan calificar a las fases finales, el mensaje es: puedes perder la mayoría de partidos pero si al final cierras bien el torneo, te puede alcanzar para ser campeón, mensaje nefasto por donde se le mire. Por eso, la primera modificación en nuestro futbol deberá ser cambiar el sistema de competencias por un torneo largo y eliminar la Copa Mx, y si quieren conservar la liguilla, deberían permitir máximo cuatro equipos, los mejores cuatro del torneo, no más.

Algo Más. La Conade liderada por el exVirrey de Michoacán, Alfredo Castillo, confirma la visión policiaca hacia el deporte, de por si el deporte en México es dominado por líderes venales, súmele ahora a un jovenzuelo represor. Lo peor que le podía pasar al deporte nacional.

/arm