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La vida de Peyton Manning, una historia para contarse | De carne y hueso | Sonya Valencia

  • De carne y Hueso: Sonya Valencia

En la actualidad, e incluso sin ser aficionados al futbol americano, muchos nos hemos enterado de los resultados del Super Bowl 2016. Por tercera vez, los Broncos de Denver ganaron el título. Su estrella, el mariscal de campo Peyton Manning, leyenda viva de la NFL, como se le suele llamar, logró su segundo Super Bowl a los 39 años. Hoy, este joven alto, rubio y muy bien parecido es la “nota” de la sección deportiva.

Con un rostro casi perfecto, nadie diría que Manning vino al mundo con un defecto congénito: Paladar Hendido, lo cual le trajo problemas de salud desde muy pequeño.

El Paladar Hendido es una deformidad física de la boca que se da cuando las dos placas del cráneo que forman el paladar duro, también llamado el cielo de la boca, no está unido por completo, causando una brecha.

Como es el caso con la mayoría de los niños que sufren de Paladar Hendido, Manning enfrentó varios desafíos. Como bebé su alimento lo tomó en botellas especiales, debido a que la deformidad de su paladar causaba que la leche se le fuera a la nariz.

Cuando el pequeño Peyton cumplió un año de edad fue sometido a una primera cirugía. Después de aplicarle anestesia general, se inició la operación que consistió en trasladarle el tejido de la bóveda del paladar para cubrir el velo del mismo. Con esto el problema se solucionó, pero no del todo, por lo cual tiempo después se le sometió a una segunda cirugía con el fin de asegurarse de que la brecha en el paladar permaneciera tapada conforme iba creciendo.

Durante la segunda intervención también se le hizo un injerto de hueso para llenar la línea que tenía en la encía superior, lo cual ayudó a estabilizar la mandíbula y le permitió apoyar los dientes de forma correcta.

Durante años, las visitas al dentista fueron una constante. Entre los muchos tratamientos odontológicos a los que fue sometido, estuvo la colocación de brackets para enderezarle los dientes.

Pero las enfermedades de Peyton Manning no solo fueron físicas. Debido al aspecto que tenía por el Paladar Hendido fue rechazado por los niños de su edad, con lo que su autoestima siempre la tuvo por los suelos.

El futbol americano fue su refugio supliendo su soledad con el deseo de ser una estrella de la NFL, cosa que logró con mucho trabajo, entrega y dedicación.

Peyton Manning.

Peyton Manning.

Aclamado por mujeres y hombres, ya estando en la cima de su carrera y con el fin de que otros niños no pasaran lo mismo que él, en 1998 entró como voluntario al Hospital de Niños de San Vicente, en Indiana, ayudando a promover sus servicios y programas, además de ser un miembro activo, cuando se trataba de recaudación de fondos.

El hospital pediátrico incluye el Centro Craneofacial, que proporciona el diagnóstico, tratamiento y apoyo a los niños que sufren de trastornos o deformidades en la cabeza y la cara. Es uno de los seis centros en América del Norte designados para hacer cirugía de Paladar Hendido. Hasta el momento ha tratado a más de 800 bebés y niños con este problema.

Pero sus ganas de ayudar a los pequeños no terminan en este nosocomio, que incluso cambió de nombre adoptando el de su benefactor, 1999, Peyton Manning creó la Fundación Peyback, que ofrece programas y oportunidades a los niños en situación de riesgo. Hasta la fecha, la Fundación Peyback ha proporcionado más de 10 millones de dólares a través de diversos programas y subvenciones que ayudan a promover el liderazgo y el éxito de los jóvenes desfavorecidos en Colorado, Indiana, Louisiana y Tennessee. La Fundación ofrece programas, así como la asociación con otras organizaciones, para proporcionar una mejor juventud y, por supuesto una mejor calidad de vida a todos quienes se acercan a ella.

No cabe duda, la vida de la llamada leyenda de la NFL, Peyton Manning es una historia de éxito para contarse.

/arm