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La Voz de la IP. Xochitl Lagarda Burton

  • Xochitl Lagarda Burton

  • El Modelo Mexicano de Formación Dual:   “Una opción para hacer realidad el derecho al trabajo digno de los trabajadores en activo”

La definición de lo que es el trabajo decente no se rige por estándares o niveles monetarios fijos. Varía de un país a otro. Pero todo el mundo, en todas partes, intuye lo que significa un trabajo decente en su propia vida y su propia sociedad.

JUAN DE SOMAVÍA
El Día del Trabajo nos merece una reflexión sobre cómo conjuntar esfuerzos para hacer una realidad el trabajo decente, concepto introducido por Juan de Somavía en 1999, definido como el trabajo productivo en condiciones de libertad, equidad, seguridad y dignidad, en el cual los derechos son protegidos y que cuenta con remuneración adecuada y protección social.

Muchos años antes, nuestra Constitución, que recientemente acaba de cumplir 100 años de existencia y ha sido un referente en materia de derechos sociales desde su creación, en una Reforma Constitucional de 1978 consagró el derecho al trabajo digno.

Trabajo decente y trabajo digno son apreciaciones de una misma situación, la necesidad de garantizar mínimos para todos los trabajadores que aseguren mucho más que una supervivencia en cualquier condición, sino la necesidad de garantizar como mínimo una serie de derechos que aseguren una vida digna.

Dos ingredientes esenciales para lograr esta finalidad son el derecho a la educación y la capacitación de los trabajadores, puesto que para que un país pueda lograr condiciones de mejores empleos y mayor productividad y desarrollo, es necesario que se asegure una educación de calidad a sus habitantes y también una constante capacitación en el mundo del trabajo, para analizar la situación de México, es necesario acudir a algunas cifras.

De acuerdo al INEGI (ENOE 2017), en México, de la población total que asciende a 122 millones 746 mil 451, la Población Económicamente Activa es de 54 millones 34 mil 800 y su promedio de escolaridad es de 9.8 años. En breve: el promedio del nivel de educación de la población económicamente activa apenas rebasa el nivel de la secundaria y tiene el bachillerato trunco.

No es de extrañar entonces, que en México haya una deficiencia de mano de obra altamente calificada. Esto es un verdadero problema para la productividad del país.

Necesitamos hacer las cosas diferentes en educación ya que, por ejemplo, los gastos son a la inversa que en otros países: en México, en el 2013, el gasto anual por alumno en programas de formación técnica fue de tres mil 300 dolares, menor que los cuatro mil 700 empleados en programas generales. En los países de la OCDE, para el año 2016, el gasto por alumno es mayor para los programas de capacitación técnica que para los programas generales, más del triple que el gasto de México (OECD, 2016).

La recomendación de la OCDE es imperativa: aumentar la inversión en programas duales de educación y de enseñanza y formación técnica. Fomentar este tipo de educación debe ir más allá de los jóvenes que apenas entrarán al nivel preparatoria. Pero el Modelo Mexicano de Formación Dual (MMFD), también puede dirigirse a programas donde se capacite a los trabajadores activos para que logren terminar su bachillerato y se certifiquen como técnicos mundialmente calificados.

El MMFD es una oportunidad valiosa para aprovechar la experiencia del trabajador activo. Este ya es experto en ciertas actividades dentro de la empresa, pero si no tiene una certificación que lo avale como profesional, requerirá de dos cuestiones: certificar el conocimiento que ya tiene y ampliar su conocimiento a fin de acceder a mejores oportunidades de trabajo.

Llevar el MMFD en las empresas permite una relación de ganar ganar, por una parte, se construye de una manera tripartita la consolidación del trabajo digno y decente, por la otra, desde el aspecto empresarial, de la productividad, se concluye que hacer un producto de calidad no es resultado de la casualidad, requiere de capacitación, esfuerzo e inteligencia y también tiene que ver con altos estándares educativos de los trabajadores.

La Segunda Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, ha sostenido que la productividad atada a la capacitación, es un elemento de la nueva Ley Federal del Trabajo, es un fin legítimo reconocido por el artículo 25 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, cuya concreción no debe estar alejada ni resultar contraria a los derechos de los trabajadores. Por el contrario, es un supuesto necesario para mejorar las condiciones de empleo y las medidas que se adopten para conseguirlas deben redundar en beneficios para los trabajadores.

Los empresarios de México estamos convencidos que a través de la Formación Dual se abona a la productividad y encontramos en ello un formato para hacer realidad un trabajado decente y digno, elemento esencial para la transformación de nuestro país.