imagotipo

La voz de la IP

  • Juan Manuel Hernández Niebla / La Voz de la IP

Decálogo para el nuevo profesionista

En temporada de graduaciones, le comparto al nuevo profesionista algunos pensamientos que he atesorado con los años:

Haz lo que amas. Cuando haces lo que te gusta, el trabajo no es trabajo. Ten la voluntad para buscar y encontrar aquello para lo que naciste. Ten el coraje para seguir tus sueños, ellos saben lo que tú quieres. No te importe cambiar el rumbo, recomenzar si es necesario. Invéntate las oportunidades para hacer aquello que más te gusta, te aseguro que el éxito y  la satisfacción personal llegarán solos y en consecuencia.

Conócete a ti mismo. Mantente siempre consciente de tus fuerzas y debilidades. Tus fuerzas; perfecciónalas, tus debilidades; minimízalas. Vence tus miedos exponiéndote a la adversidad. No te dejes intimidar. Desarrolla y hazle caso a tu intuición. En la medida que te conozcas a ti mismo, es en la medida que aprenderás a conservar la fuerza y la calma en situaciones adversas.

No dependas de la suerte. Siempre con alguna excepción que refuerce la regla; la suerte no existe. Alguien definió el factor suerte como  “cuando la capacidad se encuentra con la oportunidad”. Dijo Benjamín Franklin: “la gente me dice que tengo mucha suerte, y yo les respondo, es curioso, pero mientras más duro trabajo, más suerte tengo”. Asegúrate que siempre estás listo y preparado para cuando las oportunidades se presenten.

Mantente ligero.  Tu tiempo es limitado, no lo gastes viviendo la vida de otro. Evita las trampas del dogma, no temas romper paradigmas. El “estatus quo” no existe,  cuando sientas que estas igual, seguramente estás viviendo  la inercia del deterioro. No dejes que eso te suceda, mantente fresco, alerta, listo para ajustar la dirección cuando se necesite, para identificar y aprovechar  oportunidades cada vez que se presenten.

No caigas en el desánimo. La vida es como un maratón; larga, con subidas y bajadas. Lo dijo Steve Jobs: “a veces la vida te da con un ladrillo en la cabeza”. Cuando eso te suceda, no pierdas la fe, no pierdas el ánimo, te aseguro es temporal. Mi padre me dijo: “no esperes nada gratis en la vida, un fracaso te trae más enseñanzas que mil triunfos”.  Una perdida, un fracaso puede ser lo mejor que te puede pasar, te da la libertad para reinventarte, para ser más fuerte, para volver a empezar.

Participa en tu entorno. La política no es de los políticos, sino de la sociedad. Por eso, desde la organización que más te guste participa, involúcrate, propón, exige. Lo que es bueno para nuestro país, indudablemente será bueno para todos.

Respeta tus valores. El verdadero éxito se logra con trabajo y disciplina. El camino fácil  invariablemente  lleva a la autodestrucción. A tu prójimo, solo míralo hacia abajo cuando estés dispuesto a ayudarlo a levantarse, nunca sabes cuándo y en qué condiciones te lo vas a volver a encontrar. Recuerda que tus libertades terminan donde inician las de los demás.

Sé congruente. Las palabras convencen, pero el ejemplo arrastra. La mejor manera de que la gente crea en ti es predicando con tus acciones, esto te generará el respeto y el reconocimiento de los demás. 

Vive intensamente. Siempre en su justo balance; vive, trabaja, y divierte al máximo. Si vives cada día como si fuera el último, algún día tendrás la razón. Acuérdate que al final del camino, no nos llevaremos nada.

Mantente alerta. La vida es competencia, mucha gente a tu alrededor no compartirá tus valores. Alguien allá fuera siempre querrá tu trabajo, tu cliente, lo que tú posees. Mantén siempre a tu adversario en perspectiva.

¡Lo mejor para el nuevo profesionista!