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La vuelta al 2018

  • Federico Ling Sanz

  • Federico A. ling Sanz Cerrada

En breve comenzaremos a ver la estridencia del año 2018 en todo su apogeo. Me refiero a la lucha por la Presidencia de la República en nuestro país, con todo lo que ello implica. De manera cada vez más frecuente las notas en los periódicos, en la televisión, en el radio, en las columnas de opinión serán sobre las contiendas internas, sobre los candidatos, sobre las campañas. Parece que falta mucho, pero faltan menos de dos años. En términos reales son casi 20 meses, sin embargo, a partir del 2017 este fenómeno se hará palpable para todos los que seguimos la vida política nacional. ¿Y esto qué quiere decir? Que tenemos que –desde ahora– asomarnos y echar un vistazo para identificar cómo se desarrollarán los hechos.

En lo personal veo tres cosas que habrán de definir quién ganará la Presidencia de México. Pienso que el vencedor podría ser Andrés Manuel López Obrador (no estoy de acuerdo necesariamente con sus políticas y sus maneras, pero he aquí las razones por las que creo que será el triunfador) si las cosas siguen como van:

Primero: El desgaste monumental que ha tenido el Gobierno actual del PRI en la opinión pública. Las encuestas más recientes le dan al primer mandatario una popularidad de 25 por ciento. Nunca un Presidente de México había tenido un nivel de aceptación tan bajo. Ni siquiera en la peor época de la crisis de seguridad del presidente Calderón (cuyos números nunca bajaron de 50 por ciento, a pesar de la lluvia de críticas a su estrategia contra el crimen organizado). Los escándalos de corrupción, de gobernadores que se han robado hasta “lo que no”, decisiones como invitar a Donald Trump a México, etc., le han costado al Presidente y a su partido una cuota inimaginable en términos de capital político.

Segundo: La nulificación de los candidatos de oposición derivado de las luchas internas en dichos partidos. Pongo como ejemplo el PAN. En lo personal pienso que Acción Nacional tendría oportunidad de recuperar la Presidencia de la República si logra unificar su opción frente al PRI. Pero no veo la manera en que Ricardo Anaya, Margarita Zavala y Rafael Moreno Valle logren un consenso sobre quién debe ser el candidato. Por ejemplo, el “fuego amigo” contra Anaya (por sus viajes a Atlanta) le costaron una gran cantidad de menciones negativas. Y falta ver la encarnizada lucha entre Zavala y Moreno Valle (si es que Anaya no logra recuperarse). De ser así, si el PAN se fracciona, perderá todas las posibilidades de ganar en el 2018.

Tercero: Los fenómenos disruptivos en las democracias modernas. Pongo como ejemplo el “Brexit” en el Reino Unido, el voto en contra a la paz en Colombia, pero más significativamente, el triunfo de Donald Trump en Estados Unidos. Es claro que el mundo se ha inclinado por los candidatos antisistema, que denuncian el “status quo” (estado de las cosas del momento actual) y que prometen con cambiar de raíz a los políticos tradicionales. No en vano en las últimas encuestas López Obrador aparece como el personaje mejor calificado para hacer frente a la amenaza que Donald Trump supone para México.

En resumidas cuentas, si los tres factores anteriores se combinan y se acentúan más en los meses venideros, estaremos viendo la posibilidad cercana que López Obrador gane la Presidencia en México. Y entonces tenemos qué ponernos a pensar qué riesgos o qué beneficios (si es que los hay) supondría para nosotros, los mexicanos. ¿Es tiempo de que la izquierda gobierne a México? En dado caso, ¿cuál izquierda y con qué cuadros lo hará? Si las cosas siguen su rumbo, son preguntas que tenemos que respondernos de inmediato.
www.federicoling.com y @fedeling

*Maestro en Análisis Político y Medios de Información.