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#Ladycamellón y la CdMx…

  • Gabriela Mora

Comparto con ustedes una historia que, de muy buena fuente, llegó a mí sobre, la corrupción en la delegación Álvaro Obregón, y me permito difundirla puesto que solo refleja lo que observan, copian y sucede, respecto a las llamadas autoridades en esta Ciudad de México.

Los hechos se dieron en la Avenida 5 de Mayo, continuación de Av. Centenario, para bajar de la zona de Santa Fe, hacia el Sur de la Ciudad de México, en donde la planeación urbana ha permitido que en una avenida de cuatro carriles sobreviva un camellón con más de 30 años en desuso: este camellón ahora sirve como trampa mortal, para que por las noches y ante la falta de luminarias en la zona, cientos de vehículos no lo perciban y se impacten derechito sobre él, -tal es el caso de #ladycamellón-, ora que, si además está lloviendo como ha sucedido en los últimos días, pues la cosa se pone peor o mejor, depende del punto de vista de cada quien.

El caso es que ahí comienza el negocio de las autoridades –los polis-, puesto que a escasos 5 metros hacia abajo, percibiendo completamente los hechos, se ubica una Unidad Jeep con número económico DF 113 P2, adscrita a la seguridad de la Unidad Plateros, la que con cuatro elementos a bordo, tiene pacto con grúas particulares que tienen “convenio” con la CdMx para, en cuestión de minutos, “remitir” los vehículos al Ministerio Público de Álvaro Obregón sin dar chance siquiera, al confundido y atolondrado conductor de decir “pío”, mucho menos de llamar al seguro.

Ya fuera de la delegación y aún con la sorpresa, el susto y la impotencia, los conductores que indebidamente busquen un “arreglo” para no proceder, tendrán que estar dispuestos y en condiciones de llegar a un acuerdo con los implicados, de alrededor de veinte mil pesos para salvar la llegada, ante el médico legista y el ministerio público, lo cual implicaría perder entre 12 y 24 horas en declaración y clasificación de daños, según la amenaza de los polis.

Ante la impotencia por parte de los quejosos, investigaciones realizadas con vecinos de la zona, ratifican que este tipo de incidentes se registran entre cuatro y cinco veces por semana –especialmente por la noche, lo que representa un jugoso ingreso de cerca de cien mil pesos semanales para las autoridades delegacionales, que lejos de realizar sus tareas de auxilio y limpia de obstáculos a la vialidad, permiten este tipo de situaciones que fortalecen su economía personal.

Así las cosas en Álvaro Obregón y en la Ciudad de México, con la administración de Miguel Mancera.

Y continuamos con historias de esta caótica Ciudad amurallada por cuanto inmigrante del país desee acorralar el polígono zonal que decida, después varios días de aire y lluvia que se aliaron para que esto no sucediera, al drama nuevamente. ¿Cuál será en realidad la calidad del aire que respiramos?

Bastó un día de calma y sol, para que los índices de contaminación se dispararan otra vez y los condicionamientos sobre autos particulares ahí están de nuevo.

¿Cuánto más tendremos que esperar los habitantes de la orgullosa CdMx para que los representantes populares e impopulares decidan las medidas realmente efectivas para mejorar la situación?

No se trata ya de quedar bien o mal con ciertos intereses ¡¿Hasta cuándo señores, hasta cuándo?!
gamogui@hotmail.com