imagotipo

Las campañas políticas y el día de los novios / Juego de Palabras / Gilberto D’ Estrabau

  • Gilberto Destrabau

A tiro de corcholata de San Valentín –día de los enamorados o los novios, que los palacios y los puertos ampliaron a los amigos por pura abundancia del corazón– y cuando 12 campañas gubernaturales se empiezan a cocinar, nos permitimos aportar algunas reflexiones sobre el amor y la política.

Una campaña política es, esencialmente, lo mismo que un plan destinado a conquistar al ser amado. Uno procura tener una presentación impecable, pone de relieve sus mejores cualidades (si las tiene, si no, las inventa), promete “las perlas de la virgen” y trata de no pasarse de verdolaga. Si tiene rivales, lo que ocurre en la mayoría de ambos casos, trata de brillar en las comparaciones, disminuye los posibles atractivos de la competencia, y trata de apartarlo de la atención de la pretensa o pretenso. Solo en condiciones muy específicas, se procede a la eliminación física de los estorbos.

Siempre que se planean conquistar puestos públicos o el afecto de una persona, la primera regla es no olvidar que las campañas duran exclusivamente hasta el día de la elección, ya sea que ésta se produzca en una urna electoral o en un sofá. O sea, como se dice en religión, no hay que predicarle a los conversos. La vida está llena de cosas importantes y agradables, como para invertir demasiado tiempo y atención en alguien que ya votó a favor o dijo sí. Esto lo examinaremos con más detalle en lo que sigue, si el espacio lo permite. Si no, hay dos directrices que cubren la mayor parte de las contingencias. Si surgen problemas en los casos de noviazgo o matrimonio, siga los consejos de cualquiera, menos de su suegra; en cuanto al desempeño de funciones administrativas, haga caso a todo el mundo menos a los electores.
Planeando campañas de conquista de votos y corazones

Si está usted planeando una campaña política o sentimental, por favor tome en cuenta que:

– “No solo de pan vive el hombre”, sino también de promesas.

– Diga lo que quiera, pero sin olvidar que un slogan de campaña  no es una solución.

– Una calcomanía no es una filosofía.

– La hipocresía es la vaselina de las relaciones con el electorado (también aplicable a las relaciones entre galanes y sus princesas, y viceversa).

– El dinero, ya sea en los cofres de campaña o en el bolsillo de un pretendiente, tiende a gastarse.

– Tanto en política como en amor, las respuestas son más importantes que las preguntas.

– Mientras más rápidamente se quede uno atrás, más tiempo tiene de alcanzar al contrario.

– Lo único mejor que una mentira, es una verdad que nadie cree.

– En una jerarquía, a las mujeres no se les permite alcanzar su nivel de incompetencia; en el matrimonio sí.

– La humildad disminuye con cada ascenso en la escala del poder político o en los preparativos de boda, y desaparece totalmente a nivel ministerial y saliendo de la iglesia.

– Errar es humano; adjudicarle el error al contrario es política, o discusión matrimonial.

– Nada es tan bueno o tan malo que no se pueda mejorar o empeorar.

– La política, la tecnología y el amor son dominados por dos tipos de personas: los que entienden lo que no manejan, y los que manejan lo que no entienden.

Buenos días. Buena suerte.

juegodepalabras1@yahoo.com/ Sitio Web: juegodepalabras.mx