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Las democracias ante un sistema de terror

  • Marco Bernal

El atentado terrorista ocurrido el lunes por la noche en Manchester es un hecho injustificable. Salman Abedi, de 22 años, estudiante de ingeniería, detonó un explosivo en la entrada del Manchester Arena, a la salida de un concierto que había conglomerado 21 mil espectadores, la mayoría adolescentes y niños. Abedi representa una idiosincrasia sin límites morales que busca aterrorizar a las sociedades democráticas y desacreditar a sus instituciones.

La Declaración sobre las Medidas para Eliminar el Terrorismo Internacional de la ONU, entiende el terrorismo como los actos criminales con fines políticos concebidos para provocar un estado de terror en la población en general, en un grupo de personas o hacia personas específicas. Estos actos son injustificables en todas las circunstancias, cualesquiera que sean las consideraciones políticas, filosóficas, ideológicas, raciales, étnicas, religiosas o de cualquier otra índole que se hagan valer para justificarlos.

A principios del siglo XXI se reconoció como problema de seguridad internacional el terrorismo. Los trágicos acontecimientos del 11 de septiembre en Nueva York, Estados Unidos, pusieron en manifiesto que criminales con ideas políticas y religiosas distintas a las establecidas en las sociedades democráticas no dentendrán su odio. A través de actos de extrema violencia y dirigidos a poblaciones civiles buscan aterrorizar al mundo entero.

Los países occidentales se han convertido en el blanco de los atentados y movilizaciones yihadistas, como el Al Qaeda y el Estado Islámico (ISIS, por sus siglas en inglés). Al Qaeda persiste como una estructura global descentralizada con estrategias de acción a través de pequeñas células. El ISIS cuenta con una estrategia destinada a preservar el califato en Medio Oriente. Ambas movilizaciones aspiran a una hegemonía cultural y radical, por lo que ven en la cultura occidental un enemigo a sus posturas políticas, filosóficas, ideológicas y religiosas, y por lo tanto debe ser detenida o erradicada.

La matanza cometida en Manchester tiene un único y claro responsable, una cultura que justifica el asesinato de personas inocentes y se escuda en una religión. Una ideología que no tiene otro objetivo que terminar con las sociedad libres del planeta. Sociedades que han construido sistemas de valores que incluyen la igualdad entre todas las personas, el respeto a los derechos humanos y la colaboración entre las naciones para desarrollar al máximo la calidad de vida de sus ciudadanos.

El terrorismo yihadista es enemigo de las democracias. Es necesario que los países, sus gobernantes y sus sociedades eviten la propagación del terrorismo, que generen estrategias para prevenirlo y combatirlo, reforzando sus capacidades y fortaleciendo organismos internacionales como la ONU. Es necesario poner un alto a este sistema de terror.