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Las Fuerzas Armadas, la seguridad pública y el regreso a los cuarteles

  • Graciela Ortiz

  • Graciela Ortiz Domínguez

Todos los mexicanos reconocemos el papel de las Fuerzas Armadas en la construcción de un mejor México. No hay duda alguna que el Ejército, la Marina Armada y la Fuerza Aérea, se la juegan todos los días para salvaguardar la integridad de la población.

Las Fuerzas Armadas son una de las instituciones más respetadas, admiradas y queridas por los mexicanos, lo es, precisamente, porque tienen muy arraigada la vocación de ayudar, lo mismo en una situación de desastre natural o en climas de inseguridad pública. Cada uno de los soldados de tierra, mar o aire, ha contribuido a la estabilidad de esta nación.

Hace unos días el secretario de la Defensa Nacional, general Salvador Cienfuegos, declaró que los militares “no habían estudiado para perseguir delincuentes”, nada más cierto que tal afirmación. Sin embargo, vale la pena preguntarnos ¿Por qué llegaron las Fuerzas Armadas a desempeñar tareas de seguridad pública? Muy sencillo de explicar, porque nuestras policías estatales y municipales fueron rebasadas por el crimen organizado. Los soldados y marinos tuvieron que entrar para poner orden en muchas regiones que se encontraban convulsionadas por el crimen organizado, la violencia y la inseguridad.

Hubo autoridades que dejaron de hacer su trabajo, peor aún, se coludieron y se dejaron corromper por los criminales, dejando de esta manera a la sociedad a la deriva, en la zozobra y la desesperación. En este contexto, es que las Fuerzas Armadas fueron convocadas por el Gobierno federal a asumir funciones en materia de seguridad pública y a perseguir a los delincuentes.

Se utilizó a las Fuerzas Armadas para que la violencia no siguiera dañando a la sociedad. A diez años de su incorporación en las tareas de seguridad, por supuesto que es entendible el reclamo del general Cienfuegos, de que la función de las Fuerzas Armadas se ha desnaturalizado, pero también estoy consciente de que México no está preparado aún para prescindir del personal militar o naval en las tareas de seguridad pública. Si bien tenemos Estados como Michoacán, Guerrero, Morelos, Nuevo León, Chihuahua o Tamaulipas, que gracias a la intervención de las instituciones castrenses se han podido pacificar, también lo es, que aún quedan muchas regiones que enfrentan situaciones de violencia.

El regreso de las Fuerzas Armadas a sus cuarteles depende en gran medida de la eficiencia, confiabilidad y profesionalización de las policías locales. Por desgracia, en nuestro territorio, en muchas regiones, no solamente carecemos de corporaciones confiables, sino también hay instituciones infiltradas aún por los criminales. Ante tales circunstancias, no es conveniente, mucho menos deseable, que la milicia se retire de las calles.

Lo que si no podemos negarle a nuestras Fuerzas Armadas, es el derecho de contar con una legislación que les dé certidumbre a su actuación en materia de seguridad pública. La mayoría de los grupos parlamentarios en Cámara de Diputados y el Senado de la República, hemos mostrado disposición de aprobar a la brevedad posible, una Ley de Seguridad Interior. Aunque el debate no se tiene que quedar simplemente allí, los legisladores tenemos la responsabilidad también de otras leyes, como el Mando Único Policial para lograr una mayor coordinación entre la federación, los Estados y municipios en el combate a la delincuencia y el crimen organizado.

Para que nuestras Fuerzas Armadas regresen a sus cuarteles, es necesario que ningún gobernador o presidente municipal quede exento de cumplir con las tareas de seguridad pública que la Constitución les mandata, no podemos seguir cargándole toda la responsabilidad a los mandos castrenses.

En el Senado de la República asumiremos con responsabilidad el llamado del general Cienfuegos. Estaremos dispuestos siempre a dialogar para encontrar vías que nos permitan contar con unas mejores Fuerzas Armadas, lo haremos buscando en bienestar de México y, que a nadie le quede duda, con base en el estricto respeto a los derechos humanos.
*Senadora de la República por el Estado de Chihuahua, presidenta de la Comisión de Estudios Legislativos del Senado, Sexagésima Tercera Legislatura.

graciela.ortiz.glez@gog.org.mx

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