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Las intrincadas redes del crimen organizado

  • Javier Oliva Posada

V

arios especialistas en la materia han argumentado, con base a profundas y documentadas investigaciones, que las actividades delictivas han alcanzado tal capacidad de contaminación, que en la práctica no hay ámbito de la vida productiva en general, que carezca vínculos directos o indirectos con empresas crimínales. Política, economía, administración de la justicia, espectáculos, deportes, medios de comunicación, entre otras muchas expresiones de la sociedad contemporánea, han pasado de sus ámbitos correspondientes, a las áreas del derecho penal y las páginas de policía.

El crimen organizado y el crimen organizado transnacional, que son las denominaciones analíticas correctas, han ido ampliando son control ni obstáculo, sus perniciosas influencias. Por ejemplo, el preocupante espectáculo de la asistencia de más de 500 personas al entierro del líder de un poderoso grupo criminalidad en la Delegación de Tláhuac. Sin olvidar por supuesto, la lamentable aceptación en el gusto popular de música que hace apología del crimen, la violencia contra las mujeres y la importancia absoluta de poseer dinero a cualquier costo. Incluyendo la vida y salud de los demás.

Lo sucedido con dos figuras muy populares, una de ellas relacionadas con el deporte más popular en México y el mundo, que además por años ha fungido capitán de la Selección Mexicana de Futbol, implica un severo golpe a un bien que no por intangible deja de ser un afectación profunda, casi puedo decir que dramática: el daño moral y ético a una personalidad ejemplo (hasta hace unas horas) de millones de niños y jóvenes de nuestro país. Es cierto que se ha anunciado que comenzará una larga batalla legal tanto en Estados Unidos como en México, para demostrar que al menos, había desconocimiento del origen del dinero donado e invertido, así como de las verdaderas actividades de una persona hoy sujeta al juicio de extradición. Un futbolista de época, como pocos, ha visto destruir su prestigio y ejemplo, en unas cuantas horas.

Vendrá un complejo proceso penal. Las investigaciones en Estados Unidos, por ley, deberán ser públicas. Aunque se puede argumentar que ya en otras ocasiones el acusador Departamento del Tesoro de Estados Unidos, ha tenido que devolver bienes y dinero, e incluso, ofrecer disculpas a personas afectadas al declararlas inocentes, el desgaste público, sin duda que es muy difícil de restaurar. Veremos ahora una serie de medidas, por por ejemplo, dejar de participar en cualquier partido de futbol profesional y muy probablemente, no jugar en el próximo Campeonato Mundial de Futbol. Argumentando que esto ya ha sucedido con otras personalidades de “famosos”, no significa que debamos aceptar que pues es así y ya. Que quienes se equivocan a pesar de tener fama, dinero y prestigio.

Mucho más importante que los irónicos e hirientes “memes” o el previsible proceso de crítica destructiva en contra, sobre todo contra el aún futbolista profesional, será como se procese en un tiempo razonable, es decir, no más de seis meses, se aclare en definitiva la culpabilidad o no de las acusaciones. No puede dejarse de lado el miedo, la muerte y la fractura de miles de familias en el país como consecuencia de las corrosivas actividades del crimen organizado y del crimen organizado trasnacional. Actuar en cualquier posición, por mínima que sea, en apoyo a los delincuentes, convierte a ese ciudadano, en cómplice. Esperemos los resultados de las investigaciones.

javierolivaposada@gmail.com