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Las mil y una dietas: ¿cuál es tu realidad?

  • Espiral de conducta: Norma Le Payro

La mayoría de las personas solo conocen la palabra dieta, como símbolo de bajar de peso, una palabra que ha sido distorsionada y fatalizada. De acuerdo con algunos conceptos y acervos, la dieta es un conjunto de alimentos que conforman el comportamiento nutricional de los seres vivos. El concepto proviene del griego díaita, que significa “modo de vida”. El mundo tiene en cada zona geográfica una manera de alimentarse, sin embargo, desde el siglo pasado, una anomalía en el planeta ha hecho relevante que la dieta mundial en la raza humana se haya convertido en un problema. Trastornos alimenticios han surgido en los diferentes géneros y edades, así como trastornos de ansiedad y enfermedades psicológicas. Quien no ha experimentado comentarios de madres de familia que se quejan o nunca saben que hacer de comer, una inestabilidad que ha traído prejuicios y tabú y que al mismo tiempo están viendo la manera de cómo adelgazar, otras tantas preocupadas por que en cada festín los invitados queden contentos con los alimentos. Hay culturas que, si no comes grandes cantidades de alimentos, son faltas de respeto a sus costumbres y cuando interactúan con otros hábitos sufren un colapso negativo que los lleva a mecanismos de defensa, donde el comer es una competencia mal sana. En la actualidad algunas familias y personas les cuesta mucho trabajo llevar una dieta balanceada. La mayoría de los seres humanos termina abandonando una disciplina alimenticia, pensando que los mejores alimentos son los que te den placer durante el día. Expertos en conducta aseguran, que iniciar hábitos alimenticios, se requiere primero de una preparación psicológica. Ya que esta nunca es tomada en cuenta. Cambiar de hábitos alimenticios, se requiere concientizar que el cuerpo sufrirá una alteración metabólica. Es decir, no importa que dieta tan fabulosa se lleve, el cuerpo sufrirá una abstinencia inevitable que hará que provoque, ansiedad, irritabilidad y fragilidad, así como una catarsis de pensamientos, como “Ya quiero que llegue la hora de la comida”, “Por qué me puse a dieta”, “Se me hace que no hice lo correcto”, “Porque no pague un profesional”, “La Nutrióloga me robo” y mil frases, que se calmaran en siete días si concientizan que es parte del proceso de la dieta. Libro recomendado psicología de la alimentación Jane Ogden.