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Las mujeres en la Constitución de la Ciudad de México / Un Cuarto Propio / Lucía Raphael

  • Lucía Raphael

El pasado 24 de febrero tuvo lugar el “Foro Mujeres en la Constitución de la Ciudad de México”, convocado por las mesas directivas de las comisiones para la igualdad de género del Senado de la República y de la Asamblea del Distrito Federal. Formado por diversas mesas redondas en donde se reunieron provenientes de la academia, la política, el activismo y la ciudadanía; mujeres y hombres que acudieron al llamado de la preocupación de Consorcio por el Diálogo Parlamentario y de la Senadora Diva Gastelum y la diputada Nury Delia Ruiz de Ovando. El Foro tuvo lugar en el Antiguo Senado de la República y asistieron, además de las convocantes: Angélica de la Peña, Martha Tagle, Daptnhe Cuevas, Patricia Mercado, Marta Lamas, Teresa Inchausteghi, Leticia Bonifaz, Marcela Lagarde, Miguel Carbonel, Gloria Careaga, Rosario Robles y Sylvia Hernández entre otras. Entre esa otras tuve el honor de haber sido invitada por Consorcio y de participar en la mesa titulada: “Salvaguardar los derechos conquistados de las mujeres”.

El proyecto de una Ciudad de México y su Constitución, puede ser una apuesta ambiciosa y de evolución para nuestra amada ciudad y sus chilangos habitantes, pero debemos estar muy pendientes, por los vientos que corren, puede ser peligrosamente un elemento de regresión, en donde no estar atentas puede significar permitirle a los gobiernos local y federal, echar para atrás todos los avances logrados en materia de derechos de las mujeres en nuestra capital-isla, esta que ha logrado legalizar temas sustanciales hacia un proyecto democrático incluyente y de desarrollo humano, como lo son la Interrupción Legal del Embarazo, el tipo penal de feminicidio más desarrollado del país, o los derechos reconocidos e integrados en la ley local en lo tocante a la diversidad sexual. Este nuevo instrumento legal de la Ciudad de México, como nueva entidad, está llamado a devenir un espacio para las libertades y los derechos humanos, que, como escribió Pedro Salazar en diciembre pasado, deberá ser: “por su estilo y contenido, un modelo que nos inspire para reordenar a la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos”.

Retengo de las mesas que tuve la oportunidad de escuchar, la mirada lúcida, clara y conocedora de la Ciudad de México de Leticia Bonifaz, la directora de la coordinación general de Derechos Humanos de la SCJN, expuso la importancia de concretarnos a redactar una Constitución minimalista que especifique cuales son los derechos que tutele y especifique como se debe garantizar, sin barroquismos que la hagan inoperante. De acuerdo con Miguel Carbonell, instan a poner el tema de la violencia de las mujeres en el centro del documento, Bonifaz instó a los legisladores cuando lo sean, a tomar en cuenta el tema de diversidad cultural a través de las comunidades indígenas de las zonas conurbadas y al interior de lo que será la Ciudad de México, seguir comprendiendo la paridad, sino directamente en los temas que competen únicamente al INE, si en la conformación de los órganos, instancias y oficinas del Gobierno capitalino, como lo es el Consejo de la Judicatura; es decir “garantizar pluralidad local”. Desde el Poder Judicial propone integrar entre los puntos que contemplará dicha Constitución, la obligación clara que tienen los jueces de juzgar con perspectiva de género, que el carácter de las reformas en materia de derechos humanos del 2011 ya implican. Y pensar en las diversidades con peg, tomando en cuenta temas como la accesibilidad de las discapacidades. En materia de seguridad temas del bienestar común como el alumbrado en las calles o el acceso al agua, que son evidentemente también temas de DH de las mujeres.

Personalmente, además de los temas mencionados, considero que el Acoso y el Hostigamiento Sexual, así como el Hostigamiento Laboral, son temas que deben ser contemplados y considerados incluso para marcar un parteaguas en la legislación. Creo que esta Constitución puede ser un ejercicio inusitado de la toma de la palabra, si consideramos como explican Georges Duby y Michel Perrot, que “la historia de las mujeres es la historia de nuestra toma de la palabra”; puede ser un espacio para la re-escritura de la historia de las mujeres. Esta Constitución puede permitirle a la Ciudad de México seguir siendo -devenir-, un bastión de los derechos humano frente a todo el territorio, no solo desde el lenguaje incluyente, sino desde un trabajo de deconstrucción y transversalidad que permita al instrumento naciente proponer la ciudad para todas, la ciudad para todos que la letra de todas las convenciones en materia de derechos humanos de las mujeres implican. “Que la historia que cuente esta nueva Constitución no sea la de “historias ínfimas”, ni “ecos de las ideas de los pensadores del occidente androcéntrico”. “Hagamos un homenaje a Hermila Galindo que hace 100 años ya les había dado a los legisladores la oportunidad de integrar los derechos de las mujeres en nuestra Constitución de 1917”. Esta vez, acorde con el siglo que vivimos, que ya no se trate de “la historia de un pueblo de hombres en el que circulan las mujeres”, sino una “ciudad –porque no- feminista”, incluyente, integradora y propositiva.
* Escritora e Investigadora IIJ UNAM

learapha@gmail.com

@LUCIARAPHAEL11