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Las participaciones y los cambios que urgen / Horizonte Económico / David Colmenares Páramo

  • David Colmenares

Dos tipos fundamentales de transferencias reciben los municipios y las entidades federativas: las no condicionadas, que son las participaciones que se consideran ingresos propios, de libre disposición y fiscalizadas por los congresos locales; y las condicionadas, donde destacan las aportaciones que forman del Ramo 33, así como los subsidios y los convenios, con predominio de las primeras, pero al ser recursos federales, son fiscalizadas por la Auditoría Superior de la Federación y por la Secretaría de la Función Pública.

Con el tiempo, las condicionadas han rebasado a las de libre disposición porque el objetivo último de la condicionalidad es controlar el gasto, lo que no pueden hacer con las participaciones y por ello, se explica el estancamiento de las primeras; donde destaca el Fondo General de Participaciones con el 20 por ciento de la recaudación participable, concepto que ya he explicado en otras colaboraciones. También es importante el Fondo de Fomento Municipal, que aunque solo es el uno por ciento de la recaudación participable, como referencia el FGP es el 20 por ciento, es importante porque el cien por ciento se paga a los municipios. Y ahí esta el foco del abuso tanto del Gobierno federal como de los estatales contra el desarrollo del orden municipal, mandando información falsa a Hacienda los estados y quedándose o “jineteando” las participaciones municipales. Hay muchos ejemplos de lo anterior, desafortunadamente son pocos los presidentes municipales que, al darse cuenta de esto, pelean, por temor a problemas políticos con el gobernador.

El Gobierno federal, modificando sin consultar a los municipios, a través de sus organizaciones, cambios en la Ley de Coordinación Fiscal, como se hizo al condicionar el pago del 85 por ciento del Fondo de Fomento Municipal a que las entidades federativas estén coordinadas en derechos o cuando han hecho sin lograrlo al cien por ciento que los municipios cedan al Estado el cobro del impuesto predial, a lo que muchos de los municipios importantes se han negado. Por supuesto, se ha generado una cultura del mínimo esfuerzo, con notables excepciones.

Repito, las participaciones son el principal ingreso de libre disponibilidad o en efectivo de las entidades federativas y de los municipios, que van, a octubre de este año, dentro de lo programado, 1.9 por ciento arriba, un poco más de ocho mil millones de pesos; sin embargo, respecto a 2014, están por debajo, 2.4 por ciento en términos reales. En octubre, como mes aislado, tanto la recaudación federal participable como las participaciones tienen una caída; además de que el ajuste cuatrimestral resultó negativo para las entidades.

Los ingresos del IEPS, que se generó por mantener alto el precio de la gasolina, compensan el impacto en las participaciones, de la reducción del componente petrolero en la recaudación federal participable, al pasar del régimen de los derechos de extracción de hidrocarburos -523 mil millones en octubre de2014- al de los recursos transferidos del Fondo Mexicano del Petróleo, 262 mil millones en lo que va de 2015.

De no haberse dado este impuesto adicional a las gasolinas, cuyo crecimiento cercano ha sido del 400 por ciento, 250 mil millones recaudados a octubre, la situación de las finanzas incluidas las estatales, sería muy crítica. Ello explica por qué se establece un impuesto fijo para garantizar, ante el declive de la recaudación por la exportación de hidrocarburos, los ingresos federales del próximo año y de rebote los estatales.

El Sistema de coordinación ya se agotó; tiene que cambiar, si no es que queremos alguna vez tener problemas de entrópicos, como ya sucede en otros países.
brunodavidpau@yahoo.com.mx