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Las políticas económicas del estancamiento / Mundo Económico / Enrique Vera

  • Enrique Vera

Se sabe muy bien en el mundo de la economía que cuando un mercado está en fase de recalentamiento, es decir, cuando funciona a toda su capacidad, utilizando a tope todo el capital y la mano de obra que posee, lo ideal es que se suba la tasa de interés y se congele el gasto público, incluso llegando a practicar ejercicios fiscales superavitarios.

Sin embargo, en el México actual se están llevando a cabo políticas monetarias y fiscales totalmente contractivas. El recorte al gasto público por 132 mil millones de pesos y el incremento en la tasa de referencia por parte del Banco de México en 50 puntos base (que ahora se sitúa en 3.75 por ciento) nos hacen ver con toda certeza que la economía no crecerá a 2.5 por ciento, según establecen los analistas económicos. La razón es sencilla: con “apretones” fiscales y monetarios no puede crecer el país, aunque suban los salarios y se incremente la productividad.

El mensaje del Gobierno es claro: limitar el crecimiento y la generación de empleos con el propósito de mantener la estabilidad macroeconómica. Si se quiera defender al peso y mantener bajos los precios y el nivel de endeudamiento, es necesario “cerrar” la llave de suministro de dinero y las erogaciones del gasto gubernamental. El costo de “desinflar” a la economía mexicana es restringir los gastos y el circulante.

También es importante mencionar que las subastas de dólares por parte del Banco de México, que en muchos días totalizaron cifras de 400 millones de dólares, no surtieron el efecto deseado. Ante un ataque especulativo contra la moneda mexicana no hay  instrumento que haga que el peso mexicano se mantenga fuerte y estable. Por esa razón el Banco de México tomó la difícil decisión de incrementar en medio punto porcentual la tasa de interés de referencia. Es así que se practica una política fiscal restrictiva (por el descenso de los precios del petróleo); una política monetaria austera (con la intención de revaluar a nuestra moneda y evitar fuga de capitales a Estados Unidos, en donde las tasas de interés se están incrementando) y a su vez, en el terreno cambiario, el tipo de cambio se fija o establece de acuerdo con la oferta y demanda de dólares a nuestra economía. Eso, según mi opinión, no debería ser así, pues el tipo de cambio, como establecieron muchos economistas en su momento, es determinado por la diferencia de inflaciones de un país con su principal socio comercial.

Por su parte es importante mencionar que debe haber una coordinación entre la Secretaría de Hacienda y Crédito Público y el Banco de México para establecer políticas económicas en nuestro país. De nada sirve que el instituto central eleve sus tasas de interés si el Gobierno recurre al déficit presupuestal. Es necesario que si, por ejemplo, se quiere enfriar a la economía de un país (como sucede en el México actual), el circulante se restrinja no solo a través de mayores tasas de interés, sino también con un “apretón” fiscal. Por tal motivo, Carstens y Videgaray se han puesto de acuerdo para “secar” a la economía mexicana de dinero y con ello hacer que México sea más atractivo a la inversión extranjera (por tener una baja inflación y altas reservas monetarias), a la vez que se ha logrado ralentizar la actividad económica con menores gastos del Gobierno (corriente y de capital), lo cual, junto con ese “apretón” monetario han hecho que la economía se “enfangue”.

Quizás se esté presentando ese “estancamiento estabilizador” que se dio durante el gobierno de Vicente Fox, referido como la contención de la inflación; tener tasas de interés relativamente bajas (a pesar de que ahora han subido a 3.75 por ciento) y al relativo equilibrio en la balanza de pagos. Sin embargo, un gran pasivo del Gobierno actual es haber enfriado a la economía sin lograr que el peso se estabilice y sin lograr –como varios Gobiernos no lo han podido hacer– que la economía crezca.

Creo que la situación no se empeorará en forma dramática por tres factores: en primer lugar, el crédito bancario seguirá expandiéndose en forma muy importante en lo que resta del sexenio; en segundo lugar, los flujos de inversión extranjera se mantendrán crecientes y, en tercer lugar, porque el gasto de consumo del sector privado no se detendrá en el presente año. La pregunta que hago es: ¿cómo el Gobierno promete un desarrollo y un mayor bienestar con las políticas que se están siguiendo? Es simplemente imposible (y eso lo podría decir cualquier macroeconomista), la economía no puede crecer con las políticas que se están practicando.

 

enriquevera2004@yahoo.com.mx