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Las “primarias” para la nunciatura apostólica en México / Ma. Antonieta Collins

  • María Antonieta Collins

 

Desde Miami
Era Quito y era el verano pasado durante la gira del papa Francisco por Sudamérica cuando, la plática entre vaticanistas mereció una atención especial para los que resultaran interesados.

“Estas giras le están permitiendo a los Nuncios de los tres países lucirse ante su jefe”, dijo un conocedor de esa entretela vaticana. De inmediato pregunté, ¿qué para que ocasión?

La respuesta fue sencilla, diplomáticos y embajadores, los Nuncios también tienen su “corazoncito”. Profundizó una de mis fuentes.

“Estos viajes les sirven para que el Papa les conozca y, dado el caso, reciban una promoción, o bien llevándoles a puestos importantes en la Secretaria de Estado Vaticana, o bien para ser llevados a una nunciatura mejor que la que tienen, que al fin del día podría darles como premio final el cardenalato”.

Pensé de inmediato en lo que podría suceder con los Nuncios en Ecuador, Bolivia y Paraguay que se habían desempeñado tan bien en aquella gira. ¿Acaso uno de ellos podría ser el sucesor de Christopher Pierre a su salida de México?

Y no andaba tan perdida. Esta semana comenzaron a barajarse nombres para quien ocupe la Sede de las calles de Juan Pablo II en San José Insurgentes…

Con lo que le he contado, no me sorprendió que uno de ellos fuera  Giacomo Guido Otonello el Nuncio en Ecuador, que viene con el punto en contra de meterse en problemas con los obispos ecuatorianos, pero que ha realizado una labor callada en la difícil posición ante el Gobierno de Rafael Correa. Tampoco se me fue la respiración ante el nombre de Eliseo Antonio Ariotti, Nuncio en Paraguay, hombre que no ha defraudado el afecto que le tiene el Papa Francisco y con quien tiene cercanía especial y que le preparó una inolvidable visita.

Pero el tercer mencionado podría ser “el bueno” me dice un experto en estas cuestiones. Se trataría del Nuncio en Colombia, Ettore Balestrero, y considerado como el joven maravilla para la Secretaria de Estado, a fin de cuentas la segunda en el mando de la Santa Sede. Hay quien le conoce y me cuenta más de sus habilidades diplomáticas que son muchas…

“Le preguntaron a raíz de un obispo que estaba protegiendo, o dijéramos que era un prelado que estaba siendo poco diligente en el caso de un sacerdote acusado de abuso sexual, y Monseñor Balestrero muy diplomático, respondió que él no podía opinar sobre la Iglesia colombiana, pero que el Papa decía que no proceder, equivalía a complicidad”. Conoce muchos temas, sabe no meterse en problemas y es alguien que en Colombia tiene muy buena reputación, como hombre discreto”.

Alguien más me añade: “Es un hombre que no es protagónico y la pruebaestá que desde 2013 que llegó a Bogotá no se ha metido en problemas”.

A los cincuenta años, el arzobispo Balestrero, nacido en Génova y ordenado sacerdote hace veintitrés, lleva una carrera consistente que mucho bien podría hacerle a México en medio de la delicada situación de discordia que les dejara la visita papal con el “regano público” que si mostró algo, fue, que quien lo provocó, a todas luces ignoró que “la ropa sucia se debe lavar en casa”.

Del Nuncio Pierre y su posible asignación en los Estados Unidos, la situación podría serle diferente a los nueve años en México, toda vez que tendrá que entender que no es lo mismo lidiar con cuatro cardenales que con doce de una iglesia católica de fuerte influencia en el Vaticano, y ni qué hablar de la delicada mediación con la Conferencia de Obispos Católicos de los EU, también de gran poder, sin mencionar a unos cuantos cardenales con acceso inmediato al papa Francisco. En fin, que mientras se sabe más, por lo menos, estas “primarias” para la nunciatura en México están variadas.