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Lealtad y disciplina: activos históricos del PRI

  • Jorge Schiaffino

Adiferencia de otros partidos políticos, en el PRI existen reglas, normatividad, tradiciones que siguen formando parte de su ideología, estatutos y demás documentos básicos. Recordemos que el PNR surgió como una institución que de inicio aglutinó a diversas facciones del ejército que participaron en la Revolución Mexicana. Los grupos que conformaron el poder institucional, se concentraron en el partido y a diferencia de otros partidos, cuenta entre su historia de esta herencia ideológica y programática de origen que los otros no la tienen.

Esta parte histórica es la que nos explica el sentido de lealtad y disciplina que los fundadores militares del PNR heredaron al partido dentro de sus prácticas y reglas no escritas, para apoyar al Presidente en turno en el proyecto de la Revolución y mantener el equilibrio entre las fuerzas y grupos internos.

Desde entonces y con una evolución institucional dentro del PRI y del propio país, esta forma de hacer política al interior del partido se mantiene, no sin la crítica de la oposición que con métodos más simples y cupulares disfraza la elección de sus dirigentes y candidatos, aún más en el presente por contradictorio que pudiera parecer.

Recordemos que el PRI fue el primero en organizar un método de elección abierto a la ciudadanía, dejando atrás el mito del tapado. Hoy tanto PAN como PRD sufren para poder elegir sus dirigentes y candidatos y no han aprendido a proyectar candidatos con imagen propia, capaces de derrotar al PRI con sus propios candidatos y sin alianza entre ellos.

Desde la Presidencia, el PRI sigue haciendo un esfuerzo por la transformación del país, las reformas aprobadas en conjunto por PAN y PRD hoy ya se les olvidó y como es lógico, empiezan a cuestionar al Presidente y a su partido, cuando al inicio del sexenio resultaron aliados; pero su flaca memoria hoy los tiene en el dilema de como subirse a la lucha electoral después del espejismo de junio pasado.

El partido en el Gobierno, no puede darse el lujo de adelantar sus tiempos y prematuramente abrir el proceso de sucesión, cuando los principales aspirantes tienen responsabilidades importantes. Su deber es no caer en el juego de la oposición para cambiar la agenda gubernamental que está siendo saboteada sin escrúpulos por personajes como Anaya, AMLO y un PRD que patalea, ayer en alianza con el PAN, hoy mendigando a Morena.

Lo cierto es que siendo el PRI una fuerza viva, con millones de simpatizantes, no debe ni puede evitar el camino de su transformación ni evadir la entreveración de generaciones. El presidente Peña, ganó su mandato con un voto mayoritario y con ese recurso legítimo y democrático planteó cambios en las leyes y las instituciones, incluyendo la relación y el diálogo con otras fuerzas políticas que, hasta el momento, no pueden argumentar que no han sido escuchados y que sus propuestas no han formado parte de los cambios impulsados por el Presidente y el Congreso de la Unión.

Enrique Ochoa Reza, tiene ante sí una gran oportunidad para que como hombre cercano al Presidente, atienda un proyecto de partido ligado a la sociedad y con una nueva plataforma social, económica y política que pueda mantener la paz social, las oportunidades de empleo, de estudio y de ocupación.

Su labor partidista debe incluir un apartado especial para Estados donde el PRI es oposición. Donde la función del partido queda al margen, cuando los espacios públicos no son la oficina donde se atienden y se resuelven las necesidades en las regiones, Estados o comunidades.

Para los integrantes del gabinete, es claro, deben guardar sus aspiraciones personales para cuando sean los tiempos, por ello la importancia de la lealtad y la disciplina al Presidente y al partido.

Al tiempo…

* Exlegislador

jorgeschiaffinoisunza@yahoo.com.mx