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¿Legalización? ||Gabriela Mora Guillén||

  • Gabriela Mora

Hemos de reconocer que es muy bajo el porcentaje de mexicanos que están a favor de la legalización de la mariguana -cerca de un 20 por ciento quizá-; sin embargo, es indudable que el índice ha venido ganando terreno, puesto que según datos de Parametría, en 2008 la cifra alcanzaba apenas un 7 por ciento, en 2010 era un 26 por ciento y aunque  aquella cifra cayó 17 por ciento hacia el año 2013, alcanzo a percibir menor oposición al respecto por parte de la sociedad mexicana.

Durante la semana conocimos un proyecto de sentencia del ministro Arturo Zaldívar respecto al otorgamiento de un amparo que daría oportunidad de integrar un club de autoproducción y autoconsumo de mariguana, hecho que se traduciría prácticamente en la legalización de esta droga…

Como madre de dos jóvenes adultos de 22 y 23 años, refiriéndome a su círculo social y a las consecuencias que las drogas acarrean a futuro, me cuesta mucho trabajo opinar al respecto; no obstante, considero que más allá de la sentencia de la Suprema Corte –en su caso-, es la Secretaría de Salud y principalmente la sociedad mexicana –vía consulta popular-, quienes habrían de determinar el asunto.

Retomando las cifras de Parametría, es una realidad que gran parte de los mexicanos -ahí si me incluyo-, estamos a favor de que se permita el uso de la mariguana con propósitos medicinales, no recreativos, toda vez que reconocemos y aceptamos sus propiedades medicinales, sus efectos terapéuticos que incluso la ciencia médica ha reconocido: En la página del Instituto Nacional del Abuso de las Drogas de Estados Unidos (NIDA, por sus siglas en inglés), se pueden encontrar seis categorías de enfermedades donde existe investigación científica de los efectos terapéuticos del cannabis: enfermedades autoinmunes, inflamación, dolor, trastornos siquiátricos, convulsiones y trastornos en el uso de substancias.

Al respecto y dado que el tema está de moda, el titular de la Comisión Nacional contra las Adicciones de México, Manuel Mondragón y Kalb, se ha manifestado: “Nosotros no tenemos inconveniente en que si se demuestra científicamente que la mariguana puede servir o mejorar la acción del medicamento en determinados tipos de padecimientos, esto depende de estudios científicos. No voy hablar de ese asunto porque estaría disertando el tema. No tenemos inconveniente en regularla, que se regule”.

Estudios científicos han demostrado sus propiedades y al respecto se contempla el apoyo mayoritario de los mexicanos por lo que se vislumbra la legalización exclusivamente para fines medicinales a corto plazo, y ya después veremos las presiones de los grupos interesados en que se proceda a ello para fines recreativos: mucho se ha dicho que la mejor manera de combatir su consumo es mediante la implementación de políticas de educación y salud públicas… Eso es otro cantar.

El caso es que estamos apenas en los indicios de un tema por demás escabroso, complicado y polémico, pero que el mundo ha afrontado y cada vez son más los países –Uruguay el primero, Corea del Norte, Holanda, Portugal, Estados Unidos, Colombia, Argentina, Chile, Suiza, Bélgica, Canadá-, que deciden hacer frente a la legalización de la mariguana para fines recreativos, pero varios de ellos comenzaron bajo argumentos de su benevolencia para fines terapéuticos y posteriormente se fueron relajando.

No obstante, hemos de aceptar que en tanto México no acepte el costo que implica la “guerra” contra la mariguana, cada vez será más alto será el costo a pagar, no sólo por la condena de miles –millones- de jóvenes a vivir bajo la condena de la drogadicción, sino por el fructuoso negocio que para los narcotraficantes ello implica… Tristemente esto es real.

En estos tiempos, y toda vez que nuestros vecinos del Norte han cedido cada vez más a la legalización, conservar la restricción en el país dispara la demanda, en tanto que eliminarla la podría contener mediante un arduo trabajo de prevención, puesto que los narcos vendedores intentarán vender aquí lo que dejan de vender por allá; no obstante, no podemos omitir que la mariguana representa solo parte de los ingresos que generan los cárteles de la droga, no la totalidad lo cual implica que no se quedarán pobres puesto que continuarán sus agravios a la sociedad mediante las demás sustancias prohibidas que continuarían comercializando con amplias ganancias.

Lo cierto es que la legalización de la
cannabis implicaría controlar mayormente la demanda, pese a que siguiera existiendo el contrabando como en otros mercados, pero igualmente, habría oportunidad de incrementar la recaudación tributaria ahora que el fisco anda tan ávido de recursos, de los cuáles determinada cantidad  podría destinarse a fortalecer las campañas de prevención de adicciones,  y rehabilitación de adictos.

Finalmente, hemos de mencionar los tres cadáveres encontrados durante la semana en la delegación Iztapalapa, entre los que se halló un hombre colgado en el puente de La Concordia: Miguel Ángel Mancera, jefe de Gobierno en el DF, dice que no hay por qué alterarse, en tanto que Isabel Miranda de Wallace, presidenta de la organización Alto al Secuestro, acusa presencia del crimen organizado en el DF… Ante la evidencia, ni cómo ayudarlo señor Mancera…

gamogui@hotmail.com

/rp