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León Portilla, el extraterrestre

  • Ramón Ojeda Mestre

  • Ramón Ojeda Mestre

No escuché bien si un grupo de científicos, o de cien tísicos veracruzanos de Catemaco, se comunicó con el Dr. Gustavo Cruz Chávez, Rector de la UABCS, para solicitarle con angustia que cancelara la entrega del Doctorado Honoris Causa al sideral Miguel León Portilla, programada en el Paraninfo Ángel César Mendoza Arámburo en La Paz, con motivo de los noventa años de ubérrima existencia de ese gran filósofo, historiador y multifacético intelectual.

La razón que le adujeron al señor Rector, quien los escuchó con su paciencia proverbial, fue que era física y matemáticamente imposible que el Doctor León Portilla sea un ser humano real o siquiera un ser humano en sí, en sentido ontológico, sino un ente, cognoscente y perfectible de otra dimensión cósmica, dado que no podía ser que hubiera escrito, publicado y estudiado tanto esta creatura quasi utópica en solo nueve décadas, incluso sugirieron que podría una pintura rupestre que escapara de los maravillosos lienzos parietales de la BCS.

Le mencionaron los paisanos de Clavijero, como pruebas, que León Portilla ha publicado, aparte de La filosofía náhuatl estudiada en sus fuentes, que amplió en “Pensamiento y cultura azteca: estudio de la mente antigua náhuatl”, además de Siete ensayos sobre cultura náhuatl, Visión de los vencidos, su obra más famosa, editada treinta veces y traducida a una docena de idiomas, Los antiguos mexicanos a través de sus crónicas y cantares, El reverso de la conquista, Relaciones aztecas, mayas e incas, Tiempo y realidad en el pensamiento maya, México-Tenochtitlan, su espacio y tiempos sagrados, La multilingüe toponimia de México: sus estratos milenarios, Hernán Cortés y la Mar del Sur, Cartografía y crónicas de la Antigua California, Quince poetas del mundo náhuatl, La filosofía náhuatl estudiada en sus fuentes, Francisco Tenamaztle, La flecha en el blanco, Bernardino de Sahagún, pionero de la antropología y otros centenares de obras.

Aparte, arguían los soflameros, ha recibido los grados de Doctor Humane Letters, Southern Methodist University y los Doctorados Honoris Causa en las Universidades de Tel Aviv, en la Autónoma de Baja California, en la Toulouse Le Mirail, Francia, en las de Colima, Mayor de San Andrés, de Bolivia, en la Brown de Rhode Island, en la UNAM, en la Carolina de Praga, en la San Diego State, en la Iberoamericana, en la Pontificia del Perú, en la Autónoma de Hidalgo, en la Autónoma Metropolitana, o de la Universidad de Guadalajara, en la de Alcalá de Henares, España y hasta de la Pontificia de México, ¡no puede ser! añadían taquicárdicos los protestantes afectados por la luna de Octubre.

¿Cómo pudo haber recibido tantas preseas?, el Premio Elías Sourasky, de la SEP, Commendatorede la República Italiana, el Serra Award, el Nacional de Ciencias Sociales, Historia y Filosofía de México,el Alonso de León, por la Sociedad Neolonesa de Historia, el Aztlán, por Nayarit, la Benito Juárez, por la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística, la Belisario Domínguez, del Senado, la Orden de Alfonso X el Sabio, por España, las Palmas Académicas, de Francia, el Internacional Alfonso Reyes, por la Sociedad Alfonsina Internacional, el Bartolomé de las Casas, por España, el Internacional Menéndez Pelayo, por la de Santander, el Juan de Mairena, por la Universidad de Guadalajara, la Medalla en Humanidades, por la Anáhuac, la Fray Bernardino de Sahagún, por el Consejo Hidalguense de la Crónica y un montón de galardones más. Su petición fue turnada al CEIIT.
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