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“Les hicieron el feo” / Cuchillito de Palo / Catalina Noriega

  • Catalina Noriega

El GIEI (Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes) acudió a presentar su segundo y último Informe y ni siquiera había un funcionario de “medio pelo” al que pudieran entregárselo. Por supuesto, la referencia es Ayotzinapa y los 43 normalistas
desaparecidos.

A la oficialidad le ardieron hasta las cejas –cuando contradijeron la “verdad histórica”- y además de no renovarles el contrato, perdieron hasta las formas y. como cavernícolas le hicieron el desaire a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

En el presídium, su relator y presidente, James Cavallaro, en un Claustro de Sor Juana hasta los topes, en claro apoyo a la tarea que desempeñaron, allí les dieron la mano, mexicanos comprometidos con esta nación, a la que le sobran personas bienintencionadas y faltan gobernantes y políticos de una
pieza.

Se vio a un Cuauhtémoc Cárdenas, un Javier Sicilia, un Obispo Vera y a Miguel Concha, conscientes del derrumbe de nuestras estructuras de procuración de “justicia”, incapaces de esclarecer una tragedia de semejantes alcances.

También, presentes otros auténticos defensores de los Derechos Humanos, ajenos a las nóminas oficialeras y siempre dispuestos a colaborar con esas víctimas, invisibles para quienes son responsables de una sociedad por completo inerme y desprotegida.

Se quedaron vacíos, con la cartulina de su nombre, los asientos para el representante de gobernación, de Relaciones Exteriores, de la Comisión Nacional de Derechos Humanos y de la PGR. Uno solo no se atrevió a darles la cara a quienes les obstaculizaron su labor, al más puro estilo azteca: Hipocresías, vueltas y más vueltas; “no está disponible”, “salieron al baño y desconocemos cuándo regrese”, “se extravió la declaración”.

Como a cualquier extranjero que pisa el territorio, les trataron de ver la cara. Se les invitó a colaborar, por su experiencia y el papel que ocupan a nivel internacional. Creyeron que se prestarían a compartir los “sueños guajiros” y la “historieta” que hizo pública Murillo Karam, con la que determinaron, desde ese momento, cerrar un expediente lleno de lagunas, pruebas falsas, declaraciones de detenidos a los que se torturó.

Se dice que hay constancia de las vejaciones a 17 de los presuntos involucrados, lo que de entrada anularía su confesión, el debido proceso y dejaría libre a más de un sátrapa.

El GIEI abre pistas que tendrían que seguirse, aunque habrá que poner en duda el que, una PGR hasta ahora falaz e incompetente, hurgue en el asunto al que se intenta dar el cerrojazo.

El Informe insiste en que los eventos se dieron en una superficie mayor y se prolongaron por más tiempo al que señala el expediente de la Procuraduría. Hace hincapié en la confrontación entre los cárteles de “Los Rojos” –que controlan esa zona- y “Guerreros Unidos”, a los que se responsabiliza del secuestro de los normalistas.

Establece que participaron de alguna forma, policías municipales, federales militares del 27 Batallón de Iguala, que, cuando menos, al igual que los distintos niveles de Gobierno, se enteraron. De dónde si no la renuencia a que los
entrevistaran.

Sus conclusiones tienen el peso de la lógica. ¿Fue posible que se atacara a un taxi que pasaba por el lugar, a los autobuses, que el zafarrancho fuera mayúsculo, que hubiera muertos, sin que autoridades y fuerzas estuvieran al tanto?

Si el oficialismo cree que el asunto se va a ir al baúl de los olvidos, está en Babia. Ya basta de faramallas: aquí y en el resto del mundo se exige justicia.
catalinanq@hotmail.com

Tuiter: @catalinanq