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Letras al minuto

  • Letras al minuto: Sonia Silva Rosas

La Mememanía es ese canal de aguas negras que la gran mayoría de los estudiantes de secundaria utilizan para acosar y practicar el llamado bullying cibernético en contra de sus compañeros: cualquier alumno puede tomar una fotografía a la hora que se le dé la gana durante las horas de clase, llegar a casa y, en la comodidad de su habitación, descargar su odio y resentimiento haciendo Memes en los que los protagonistas son sus compañeros de salón.

El acoso y el bullying escolar se han transformado, y ahora utilizan la imagen para ridiculizar, exponer y hacer mofa de esos “compañeros incómodos” que pueden no encajar con el salón de clase o con alguno de los grupos de “amigos” del salón en el que estudia su hijo. El bullying cibernético es hijo del acoso y del bullying que podríamos llamar “tradicional”: es cruel y genera en los chicos consecuencias que golpean su autoestima; es, en sí, un daño moral ocasionado en su contra.

¿Conocen estos adolescentes y jóvenes las consecuencias jurídicas que trae consigo realizar un Meme a partir de la imagen de una persona? No, no conocen ni imaginan las consecuencias; y es que utilizar la imagen de alguien para hacer burla y escarnio no habla de inteligencia ni de prudencia en quien realiza el Meme; como ejemplo reciente tenemos el caso en el que Rigoberta Menchú, líder guatemalteca que en 1992 ganó el Premio Nobel de la Paz, exigió una disculpa pública a la actriz Wendy González, quien utilizó una de las fotografías de Menchú para, según la actriz, hacer burla a la aplicación de edición fotográfica, ante lo cual, de manera inmediata la Fundación Rigoberta Menchú Tum rechazó y repudió el acto de “burla” en contra de la premio Nobel de la Paz.

Realizar un Meme a partir de la fotografía de alguien tiene consecuencias y eso es lo que desconocen los jóvenes y adolescentes que se dedican a ese “pasatiempo”. No es solo tomar la fotografía, ridiculizarla y subirla a las redes para que todo mundo la vea. Daño moral, así se denomina lo que estos jóvenes ocasionan a quienes son objeto de sus burlas.

El Artículo 1916 del Código Civil Federal a la letra dice: Por daño moral se entiende la afectación que una persona sufre en sus sentimientos, afectos, creencias, decoro, honor, reputación, vida privada, configuración y aspectos físicos, o bien en la consideración que de sí misma tienen los demás. Se presume que hubo daño moral cuando se vulnere o menoscabe ilegítimamente la libertad o la integridad física o psíquica de las personas. Cuando un hecho u omisión ilícitos produzcan un daño moral, el responsable del mismo tendrá la obligación de repararlo mediante una indemnización en dinero, con independencia de que se haya causado daño material, tanto en responsabilidad contractual como extracontractual. […] Cuando el daño moral haya afectado a la víctima en su decoro, honor, reputación o consideración, el juez ordenará, a petición de ésta y con cargo al responsable, la publicación de un extracto de la sentencia que refleje adecuadamente la naturaleza y alcance de la misma, a través de los medios informativos que considere convenientes. En los casos en que el daño derive de un acto que haya tenido difusión en los medios informativos, el juez ordenará que los mismos den publicidad al extracto de la sentencia, con la misma relevancia que hubiere tenido la difusión original. En este sentido, es importante hacer especial énfasis al párrafo sexto, fracción IV de este Artículo 1916 del Código Civil Federal que dice que “estarán sujetos a la reparación del daño moral al que ofenda el honor, ataque la vida privada o “la imagen propia de una persona”.

En México 62.4 millones de mexicanos utilizan Internet, de los cuales el 70.7 por ciento se conecta a través de dispositivos móviles. Una de las razones más importantes para conectarse a Internet es acceder a redes sociales, estamos hablando del 71.5 por ciento.

Recientemente, la Comisión de Atención al Desarrollo de la Niñez de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF), el Ciberbullyng afecta a niños y jóvenes de 12 a 19 años de edad a través del hostigamiento en línea. Las nuevas tecnologías de la Comunicación deberían servir para innovar, para perfeccionar los medios de comunicación, menos para molestar y/o ridiculizar a compañeros de clase a toda hora y desde cualquier lugar. ¿Cuáles son las estrategias que implementa la Secretaría de Educación Pública para evitar este tipo de actos? Es importante, y urgente, que la SEP entienda que son insuficientes tanto el Protocolo deConvivencia Escolar, como el Protocolo contra el Bullying: estamos frente al acoso y hostigamiento que nace en el aula, pero que –ahora- cruza la frontera no sólo de la escuela, sino también de la casa o de la colonia para quedarse de fijo en el ciberespacio. No existe un Protocolo para este tipo de casos.

El desconocimiento de la Ley no exime a los jóvenes de respetarla y aplicarla. Ya lo dijo alguna vez Benito Juárez: El respeto al derecho ajeno es la paz. Si usted o su familia es víctima de algún delito en Internet, denuncie el hecho. Puede usted acudir a la Comisión Nacional de Seguridad, de la Secretaría de Gobernación, en el área de Delitos Cibernéticos, o bien a la Unidad de Investigación Cibernética de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal.
Nos leemos la próxima semana

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