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Letras al minuto | Sonia Silva-Rosas

  • Letras al minuto: Sonia Silva Rosas

Sed. Es increíble que, con tan solo nombrar esta palabra, uno siente la lengua seca… Inténtelo de nuevo: sed. Es como si con tan solo leer la palabra, significante y significado se encontraran en nuestra lengua, en la garganta, y nos recordaran esa sensación que sentimos cuando nuestro cuerpo reclama algo de agua.

Esta sensación, esta necesidad, puede ser motivo para comenzar un gran negocio. El agua, sin lugar a dudas –y al igual que el aire- es elemento crucial, de los más importantes que requerimos para vivir. Si falta el agua, si escasea, comienzan los problemas. El agua, incluso, es un bien protegido por la misma Constitución de los Estados Unidos Mexicanos, Artículo 27. El agua, la lucha que se acerca, la lucha que viene.

Todos se encuentran ensimismados en el vivir día con día: trabajo, deudas, pendientes y el empeño por generar más dinero, sin embargo, ¿alguien se ha puesto a pensar que la verdadera riqueza que poseemos, son los recursos naturales, el agua, el aire? ¿Qué sucederá el día en que el agua escasee, que sea muy difícil contar con al menos una cubeta para las necesidades del día? ¿Qué sucederá cuando se tenga el dinero pero no el recurso vital? Podrán pagar pero no habrá dinero que valga ni alcance para tener agua en nuestras casas, al alcance… para vivir.

¿Qué estatus tiene la cultura del agua en México? No vayamos tan lejos para responder esta pregunta, recién pasó el sábado de gloria que se conmemora durante la Semana Santa y, aunque las autoridades estipulan multas y arrestos para quienes gasten agua a diestra y siniestra, hubo quienes, sin importar el problema de escases que actualmente vivimos en esta Ciudad de México, despilfarraron cubetas de agua “para celebrar”. México no tiene cultura del agua. A la gran mayoría de los mexicanos les viene valiendo reverendo cacahuate el tema del agua. Piensan que la tienen segura, que el recurso ahí está en abundancia, que nunca se terminará, que es renovable. La ignorancia, señor lector, tiene duras consecuencias y, lamentablemente, la ignorancia y la indiferencia de muchos mexicanos, nos afectará a usted, a mí, a nuestras familias y amigos quienes, conscientes de la gran importancia de cuidar y fortalecer la cultura del no derrochar el agua, fomentamos el cuidado de este recurso vital por el bien común de todos.

Según el Centro Virtual de Información del Agua, un portal que opera desde 2004 gracias al patrocinio de la Fundación Gonzalo Río Arronte, hasta ahora no se han adoptado las medidas necesarias para garantizar el acceso al agua como un derecho humano y, lentamente, comienza a permear en leyes y principios del derecho internacional, como en políticas públicas, como lo establece el Pacto de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de la Organización de las Naciones Unidas, del que México es signatario. Tampoco se observa la promoción de una nueva cultura del agua que genere alternativas éticas en el manejo del recurso hídrico.

“Hablar de una nueva cultura del agua para México nos obliga a hacer referencia a la Declaratoria Europea por una Nueva Cultura del Agua (Denca), en la cual se aboga por una auténtica regeneración hidrológica de la sociedad, planteada desde un mundo de nuevos valores y responsabilidades”, asegura este portal.

Sed… Con tan solo nombrar esta palabra, la gente debería tomar conciencia de la gran responsabilidad que tenemos en nuestras manos no sólo como mexicanos, sino como seres humanos. El agua, el recurso que –si no lo cuidamos ni valoramos- pronto no tendremos.

dsoniasilva@hotmail.com

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